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01 octubre 2010
Espeleología y terapia
Te adjunto en formato PDF el folleto que ha confeccionado la Real Academia de Medicina de Sevilla con las actividades previstas para este año. Entre otras, figura una Mesa Redonda en la que participaré, y que tiene por título: “Investigación Espeleologíca y sus aplicaciones terapéuticas”, y que tendrá lugar el próximo 14 de octubre. En ella participarán también un experto en Biotecnología de Microorganismos Extremófilos y otro en Hidrología Médica o algún tema relacionado con la espeleoterapia.
Un cordial saludo,
Juan Mayoral.-
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Programa+RAMSE+2010
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FAE.-
10 junio 2010
HUISA CONSIGUE CORONAR LA CIMA MÁS ALTA DE PARAGUAY
NOTA DE PRENSA
EL ALPINISTA Y AVENTURERO HUISA CONSIGUE CORONAR LA CIMA MÁS ALTA DE PARAGUAY, EL CERRO TRES KANDÚ DE 840 M. LLEGAR HASTA LA MONTAÑA SUPUSO UN DURO ESFUERZO, DEBIDO A LA PELIGROSIDAD DE LAS CARRETERAS DEL PAÍS, LA FALTA DE INFORMACIÓN Y LOS PELIGROS REALES DE LA PROPIA MONTAÑA COMO PRESENCIA DE SERPIENTES VENENOSAS Y SECUESTRADORES OCULTOS EN AQUELLAS MONTAÑAS .
Tras llegar a Asunción, capital de Paraguay, Juan A. Huisa comenzó las gestiones para informarse de cómo llegar hasta su próximo objetivo. Rápidamente advirtió que existían pocas infraestructuras turísticas y aún menos de información acerca de la geografía física del país. Como dato curioso decir que Juan A. no encontró ninguna guía turística de Paraguay en las librerías españolas pero tampoco en Uruguay ni en Buenos Aires a pesar de ser países vecinos, y es que Paraguay es el gran desconocido de Sudamérica.

Lo primero que hizo fue alquilar un coche puesto que no habría otra manera de llegar a la montaña si no era por sus propios medios. Debido a la cercanía de las Cataratas de Iguazú Juan A. decidió acercarse a conocer esta maravilla natural del mundo.


Huisa:
“No podía perderme visitar las Cataratas de Iguazú, Patrimonio de la Humanidad, que estaban cerca de donde estaba. Y reconozco que a pesar de haber viajado mucho, de haber recorrido todos los continentes y de haber visto muchas cosas, quede sobrecogido por aquel majestuoso fenómeno de la naturaleza. El estruendo ensordecedor del agua precipitándose al vacío, la belleza incomparable de aquel lugar, la llovizna que te moja por completo son sensaciones difícilmente descriptibles.
Desde allí puse rumbo a Garay la población más cercana a la cordillera de nombre impronunciable, Yvytyrusu. Más de 500 km. por carreteras sin señalizar en su mayoría, con un coche automático, de cristales tintados y con todos los mandos al revés que nosotros, pero aún fue peor de noche. Casi todo el mundo iba con las luces largas, lloviendo, deslumbrado, en varias ocasiones casi me sacan de la carretera, vi varios atropellos de perros, las vacas se cruzaban; en fin pase realmente momentos muy angustiosos y llegue a pensar que iba a tener un accidente tarde o temprano.
Cuando llegue a Garay, no se como, aquello era realmente una aldea con casas desperdigadas y ningún sitio para comer y dormir. Me dirigí a la comisaría de policía, donde me atendió un policía medio dormido que me dijo que a unos 30 km. había un pueblo algo más grande y que al día siguiente me ayudaría a llegar a la montaña. Así que otra vez a conducir hasta llegar a San Juan, un pueblo más grande pero tan sólo os digo que me acosté vestido en el hotel.
Al día siguiente puse rumbo otra vez para Garay y ya de día al menos parecía todo más controlable. Al llegar a Garay me atendió muy amablemente el Subinspector Juan Britez que lo primero que me dijo fue que con aquel coche que llevaba sería imposible llegar hasta las faldas de la montaña. Tras hacer varias llamadas para buscar un guía local o alguien que me ayudará, al final nadie estaba operativo en aquel momento.
Así que como él personalmente estaba interesado en subir se aventuro a venir conmigo, antes pidiendo permiso a su superior, y gracias a él y a su vehiculo todo terreno pudimos llegar hasta las cercanías de la montaña por pistas verdaderamente embarradas. Llegamos a una pequeña casa muy pobre y humilde donde hablo con Sergio, un agricultor que conoce bien todas las montañas de aquella zona y éste accedió a acompañarnos, así que ya estaba todo listo.

Iba con un policía bien armado y uniformado y con un guía local con su buen machete pertinente, así que por lo menos seguro iba a estar. La subida fue cómoda al principio pero pronto se cerró en un bosque muy denso con numerosos riachuelos, desniveles y una vegetación muy exuberante. Comenzamos a subir a una cota de 58 m., así que la montaña que se divisaba tenía un desnivel de 800 m. En una extensísima y kilométrica llanura esta montaña de 840 m. te permite tener unas vistas casi infinitas.

Íbamos avanzando progresivamente y los metros se iban notando. El ambiente era fresco y el sonido de los riachuelos que descendían nos acompañaron en casi todo el recorrido. El guía nos advirtió que en la zona hay serpientes venenosas así que extreme la precaución. Ya llevábamos varias horas subiendo y mi altímetro me decía que estábamos muy cerca de la cumbre, cuando de repente guía y policía se ponen a hablar en Guaraní y veo que el guía sigue sólo hacia delante y me dice el policía que no hace mucho tiempo han secuestrado a personas y que están ocultos en aquellas montañas y que si nos los topamos y ven a un policía armado se puede liar; así que el guía inspecciona el terreno y a continuación seguimos nosotros. A los pocos minutos hacemos cumbre en el Cerro Tres Kandú, techo de Paraguay. La cumbre es una gran explanada, que no te da la sensación de estar en el punto más alto, pero cuando te aproximas al borde la imagen es bellísima y se divisan muchos kilómetros a la redonda. Contentos por el nuevo éxito, hago las fotos y video oportunos y sin más dilación nos ponemos en marcha para intentar que no nos coja la noche.

La experiencia fue muy gratificante y con bastantes peligros reales; así que tras esa intensísima jornada que nos dejo exhaustos pongo rumbo a Asunción. Al día siguiente me reúno con el Embajador de España en Paraguay, el Sr. Miguel Ángel Cortizo, quien me felicita por los éxitos obtenidos y me trasmite su admiración por un proyecto tan ambicioso. Como anécdota me dice que su chofer privado se niega a realizar el recorrido que yo realice en coche a menos que vaya con escolta policial, lo que confirma aún más los tensos momentos que pase, pero finalmente había salido ileso de todo. Pongo rumbo a Buenos Aires y de ahí a España.”
13 mayo 2010
Juan Antonio Huisa en Uruguay
EL ALPINISTA Y AVENTURERO HUISA CONSIGUE HOLLAR LA CIMA MAS ALTA DE URUGUAY, EL CERRO CATEDRAL DE 504 M. ANTES SE REUNIO EN BUENOS AIRES CON EL EMBAJADOR DE ESPAÑA EN ARGENTINA.
Tras un largo vuelo de 12 h. Juan A. Huisa llegaba a Buenos Aires, capital de Argentina. El motivo de llegar a Buenos Aires era reunirse con el Embajador de España en Argentina al igual que está haciendo con el resto de embajadores. Juan Antonio Huisa se va a reunir con los 24 embajadores que tiene España en América, puesto que así se acordó con el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Miguel A. Moratinos . El Sr. Embajador, Rafael Estrella le expreso la admiración que sentía por la magnitud de tal proyecto y por la imagen que se proyectaba de España en América.
Después de esta breve visita a esta bella ciudad argentina, Huisa ponía rumbo en barco a Montevideo, capital de Uruguay, donde le esperaba la Embajadora Aurora Díaz-Rato, que lo recibió de forma muy cálida y amable.
Tras las indicaciones y consejos de la embajadora, Huisa ponía rumbo al Cerro Catedral, techo uruguayo. Como no existían combinaciones posibles en transporte público Huisa se vio obligado a alquilar un coche lo que complico la situación.
Huisa:
“Fueron muchos kilómetros de carretera y muchas preguntas para averiguar la situación de esta montaña. Llegamos a la ciudad de Minas y allí nos indicaron la forma de llegar, pero por supuesto no fue tan fácil, carreteras cortadas, desvíos, y un sinfín de problemas que me hicieron extremar las precauciones. Atardecía y aún no había llegado, y con la preocupación de que me cogiera la noche. Pero pronto llegue a una bifurcación donde me indicaron que debía desviarme por una pista sin asfaltar y que la siguiera varios kilómetros hasta llegar a la zona. A pesar de que la pista estaba relativamente bien a veces llegue a pensar que me quedaría allí atrapado sin poder salir y sin nadie a kilómetros.

Tras muchas horas conduciendo llegue a las faldas de este cerro, denominado Catedral por unas formaciones rocosas que tiene en su cumbre y que parecen una construcción si se divisa de lejos. Como la subida no presentaba ninguna dificultad técnica me apresure rápidamente a ascenderlo, antes de que se fuera la luz, ya que necesitaba documentar la subida con fotos y video.
Sin mucho esfuerzo hice cumbre en el cerro y me hice las fotos oportunas junto a un vértice geodésico que atestigua la altura. El viento empezaba a soplar fuerte y la temperatura descendía rápidamente y recogiendo las cosas en la cumbre se hizo de noche.
Así que sin más dilación comencé la bajada, llegue al coche y otra vez varias horas de conducción hasta llegar a una población a dormir, donde caí extenuado por la agotadora jornada. Pero me encontraba muy satisfecho por haber conseguido el objetivo que en esta ocasión ha sido muy fácil el ascenso, no siempre va a ser selva, caídas, y enorme sacrificio. En un país tremendamente llano como este una elevación de 500 m. te permite tener unas vistas kilométricas y bellísimas que tuve la ocasión de disfrutarlas al atardecer.”
06 abril 2010
Juan Antonio Huisa en Granada (Pequeñas Antillas)
30 marzo 2010
Juan Antonio Huisa en San Vicente y Las Granadinas
Sevilla, 29 de marzo de 2010
Al día siguiente otra vez nos pusimos en marcha, nuevamente llegamos al borde del cráter y aunque seguía nublado en ocasiones se despejaba. Ahora comenzaba una intrépida aventura por un lugar virgen, la montaña se veía perfectamente al fondo y a simple vista la vegetación existente no era arbórea.
El camino se iba complicando cada vez más, y a pesar de que la vegetación era baja, nos cubría por completo. John se tuvo que emplear duro abriendo un nuevo camino entre aquella maleza que se aferraba a uno sin dejarte seguir. Durante tres horas seguimos avanzando lentamente hasta que llegamos al pie de la montaña Soufriére, pero era una autentico paredón vertical con vegetación casi inexpugnable. No había tiempo de buscar otra ruta más asequible así que decidimos encararla tal como nos la encontramos.
En principio avanzamos con facilidad y rapidez, ya que el cañón aunque seco en esos momentos estaba limpio de vegetación. Pero transcurrida una hora llego nuestro peor temor, un barranco de unos 30 metros apareció delante de nosotros, pero en esta ocasión con mucho cuidado pudimos bordearlo y continuamos. Pronto un segundo cañón nos corto otra vez el paso y nuevamente pudimos superarlo, aunque esta vez nos la jugamos. Hay que tener en cuenta que no llevamos cuerdas ni nada para superar con garantías esos pasos, ya que este tipo de montaña no exigía dicho material.
El problema era serio pero sin más dilación abandonamos el cañón por nuestra derecha y comenzamos a subir una empinada y complicadísima montaña. La vegetación era tan espesa que incluso había muchos pasos donde nos teníamos que quitar la mochila porque todo se iba enganchando.
Tras esa subida, una peligrosa bajada continuaba para seguir subiendo después; y así durante algunas horas hasta que la noche nos cogió en aquel infierno con pocas posibilidades de salir bien parados. Por un lado estábamos viviendo una auténtica aventura atravesando territorios totalmente vírgenes pero por otro lado estaba la preocupación de que si realmente podríamos salir de allí. El cansancio y la falta de visibilidad hacían que las caídas, arañazos y golpes cada vez fueran más frecuentes. Y ni que decir de los insectos, arañas y otros seres; la luz frontal a veces era inservible porque atraía a tal cantidad de insectos que a veces era imposible ver.
John y yo intuíamos que la dirección que llevábamos era la correcta pero el camino nunca llegaba y los ánimos iban decayendo hasta que por fin salimos al camino principal. Nos abrazamos como si hubiéramos hecho cumbre, hecho curioso pero cargado de emotividad y alegría, ESTABAMOS A SALVO Y TODO HABÍA QUEDADO EN UNA EXPERIENCIA EL LIMITE.
Descansamos un rato y continuamos la bajada hasta que finalmente llegamos a los coches. No había hecho cumbre pero la próxima vez sería más fácil, ya teníamos localizada la cumbre y además John estaba encantado en repetir conmigo la hazaña.
Al día siguiente, aún dolorido por completo pongo rumbo para mi próximo destino, Granada”.
Juan Antonio Huisa en Santa Lucia
Sevilla, 23 de marzo de 2010
Tras este primer asunto Juan A. Huisa ponía rumbo a Santa Lucía, pequeño estado de las Antillas del grupo de las islas de Barlovento. Tras llegar al aeropuerto internacional se dirigió a la capital del país, Castries, para empezar las gestiones pero como era fin de semana los organismos públicos estaban cerrados así que decidió irse a la zona más turística del país para alojarse y desde allí organizarlo todo.
Todas las gestiones que hizo, que fueron multitud, no tenían ninguna garantía; así que decidió alquilar un coche e irse al sur de la isla, a la población de Soufriere que es desde donde parten las poquísimas actividades que se hacen de montañismo.
Huisa: “ Llegar allí ya fue una odisea para mi, conduciendo por la izquierda, con un coche automático y en una carretera plagada de curvas y baches. Ya en Soufriere, una población diminuta aunque famosa en el país por tener las conocidas montañas Pitons, que son dos volcanes que desde el mismo mar se elevan
Las informaciones eran confusas, contradictorias y cuando estaba a punto de perder la esperanza se presento un hombre en una bicicleta destartalada, mal vestido que me aseguraba ser guía y que había estado varias veces arriba. Después de hablar largo y tendido con él, aunque no me inspiraba ninguna confianza era mi única posibilidad de subir a la montaña; así que quedamos a las 4 de la madrugada, una hora para mi un tanto temprana, pero bueno el guía era él.
A las 4 en punto estaba el guía como un reloj y cogimos mi coche alquilado para adentrarnos en el interior de la isla, la carretera cada vez era más precaria, y el turismo que llevaba no estaba preparado para ese tipo de carretera. De repente me dice que pare y se acerca a nosotros en la noche otro hombre que dice ser su tío y que es un guía conocedor del lugar y que vendrá con nosotros. Información nueva que me intranquiliza y me hace dudar aún más. El asfalto se convierte en pista y en algunos tramos muy verticales el coche parece no poder más, así que llegamos a una pequeña explanada y lo dejamos allí.
Aún es de noche cuando nos ponemos andar, pero cuando llevamos media hora deciden parar y esperar a que amanezca porque no ven con claridad el camino a seguir, así que dudo aún más si cabe. En fin yo les dije que porque tan temprano y ahora nos hacen parar en medio de la selva para esperar que amanezca.
Cuando amanece comprueban que se han equivocado y tenemos que retroceder por el mismo camino, esto pinta muy mal y desde luego nada profesional. Ya de día todo se ve de diferente manera y avanzamos con seguridad y contundencia, con un ritmo fuerte que pronto me hace romper a sudar de manera exagerada. El camino sin embargo es descendente y cuando llevamos tres horas andando llegamos a un riachuelo donde paramos a descansar. Me dicen que ahora empieza lo duro, que los próximos
4 horas más con pasos muy delicados, abriendo con machete a veces y agarrándote donde puedes y por fin llegue a la cumbre. Muy contento por haber cumplido otro objetivo pero con mala suerte porque la neblina no me dejo contemplar las fascinantes vistas. Esta vez he tenido suerte, todo apuntaba que estos guías serían unos estafadores o supervivientes con mucha cara (como he comprobado en otras tantas situaciones) pero cumplieron su palabra, aunque yo antes de subir ya le había comunicado a la policía con quien iba y a donde iba por si acaso, que la experiencia me sirva para algo, aunque os digo que a pesar de todo me seguirán engañando en muchos otros sitios.
18 marzo 2010
Juan Antonio Huisa en Trinidad y Tobago
Sevilla, 18 de marzo de 2010
Tras otro largo viaje; Sevilla – Londres - Antigua y Barbuda - Tobago, y finalmente Trinidad, Huisa llegaba a su destino. Es una parte tediosa del viaje, las largas esperas, los mil tramites y aduanas, los pesadísimos vuelos internacionales y las escalas cada vez pesan más a Juan A.
El primer problema se lo encontró nada más llegar, puesto que el vuelo internacional lo dejo en Tobago pero la capital del país, la embajada y la montaña se encuentran en Trinidad, la mayor isla. Como recientemente habían terminado los carnavales (la mayor fiesta del país), todavía había cantidad de gente intentando regresar a Trinidad y las conexiones de vuelo y ferry estaban desbordadas. Lo intento todo pero era imposible salir de allí, así que tras ese agotador viaje todavía continuo la odisea un día y medio más hasta que pudo llegar a Trinidad.
Ya en la capital una de las primeras gestiones que hizo fue ponerse en contacto con la Embajada y el Sr. Embajador Joaquín Arístegui Laborde lo atendió muy calidamente y se impresiono por la magnitud del proyecto. Como Huisa llevaba muy poca información sobre esta montaña, desde la embajada se trabajo intensamente para obtener esos datos y contactar con algún guía local.
Al día siguiente Huisa ponía rumbo al Cerro del Aripo.
Huisa: “Cristo, mi guía local, era buen conocedor de ese territorio y además era un especialista en plantas medicinales puesto que era el chaman de su grupo, así que la subida fue más entretenida aún.
Como a esta montaña no viene nadie, el poco sendero que existe en multitud de ocasiones estaba cubierto de vegetación, asunto que Cristo solucionaba rápidamente con su enorme machete. Poco a poco íbamos avanzando a través de un bosque muy cerrado que en muy pocas ocasiones me dejaba vislumbrar la belleza del paisaje. Una kilométrica arista ascendente con barrancos de vértigo a ambos lados te hacían pensar en más de una ocasión que pasaría ante una caída; y la respuesta era sencilla.
Había árboles con el tronco tapizado totalmente de unas púas largas y urticantes que hacían extremar las precauciones, aunque en muchas ocasiones estuve a punto de clavármelas, bien por caídas o bien por falta de visibilidad.
La subida fue muy progresiva con algunos tramos muy verticales, hasta que por fin llegamos a la cumbre del Cerro del Aripo; una cumbre cerrada sin posibilidad de ninguna vista y que solo gracias a un mojón y al altímetro podías estar seguro de estar en la cumbre.
La bajada fue en esta ocasión casi más difícil que la subida, por eso de los apoyos, de no tocar las púas, y del calor sofocante.
Ya de regreso a la capital informe a la embajada de todo y como homenaje y anecdótico me comí un típico bocadillo de tiburón (Bake & Shark) en la playa más popular de Trinidad, Maracas Bay, que si no te dicen que es tiburón piensas que te estas comiendo un bocadillo de cazón.
23 diciembre 2009
Juan Antonio Huisa en Dominica
Sevilla, 22 de diciembre de 2009
Tras aterrizar en el aeropuerto, Huisa se dirige a la capital Roseau, que se encuentra al otro lado de la isla, y para ello tiene que atravesar toda la isla. Las carreteras son muy estrechas, plagadas de curvas y baches, subidas y bajadas, pero Juan Antonio se queda impresionado por la vegetación tan exuberante que incluso amenaza con tragarse las maltrechas carreteras y pistas que existen.
Una vez llegado a la capital comienzan las gestiones de alojamiento, búsqueda de información, permisos, guías, etc.… Localiza una compañía donde le aseguran que un guía lo conducirá hasta la cumbre pero para no caer en la misma trampa que en San Cristóbal, donde también le aseguraron que llegarían a la cumbre y luego resulto ser otro punto, Huisa les especifica esto con total claridad. Como disponía de un día por medio antes de partir para su reto, Huisa se encamino a conocer unas cascadas denominadas Trafalgar Falls, y nuevamente pudo comprobar que este país posee unos territorios inhóspitos.Huisa: “Dominica es un país totalmente diferente al resto de países caribeños, es sin duda un paraíso para quienes buscan aventura en estado puro y para los amantes de la naturaleza. Cascadas, cañones, aguas termales, selvas impenetrables, ríos, y multitud de especies de fauna y flora abundan en este pequeño país.
Es un escenario idílico para investigadores y científicos pues Dominica conserva uno de los mejores bosques húmedos de mundo, es un laboratorio viviente que no ha sido modificado en los últimos 10.000 años.
Y allí me encontraba yo, subiendo la montaña Diablotins, el punto más alto del país. Desde el inicio la progresión fue dura, varias horas de subida fueron haciendo mella en mí.
Al principio la vegetación de grandes árboles de más de
Todo iba fenomenal hasta que llegamos a un lugar donde me dijo el guía que era la cumbre; pero no lo podía creer yo veía a poca distancia una cumbre que me parecía más alta y mi altímetro así lo confirmaba. No quería ni pensar que otra vez iba a vivir lo mismo que en San Cristóbal. Le explique al guía que teníamos que continuar pero me decía que era impenetrable, que ese punto era el más alto y que nadie llegaba más lejos.
Pero esta vez no estaba dispuesto a ceder así que discutiendo le dije que tenía tres opciones, venir conmigo, esperarme allí o regresar al coche pero que yo no me iba de allí sin la cumbre. Me chantajeo emocionalmente diciéndome que me iba a perderme seguro, que la noche nos cogería en aquel lugar tan inhóspito.
Esa postura me hizo dudar pero me base en mi experiencia y decidí seguir yo sólo, el camino era realmente canalla pero tras 30 minutos luchando con la vegetación llegue a un punto más alto donde por fin encontré una chapa de vértice geodésico que confirmaba el Monte Diablotins y la altura; y al poco llegaba el guía algo cabizbajo disculpándose en cierto modo. Pero yo aún veía otro punto más alto (que a veces se trata de un efecto óptico) así que nuevamente seguí y me costo llegar a aquel punto más de una hora y comprobé con altímetro en mano que era
La bajada fue extenuante, parecíamos contorsionistas a través de aquella selva que se iba apagando; ya superados los pasos más complicados cayo la noche pero como iba preparado no pasó nada, nuestras luces y a seguir caminando hasta que por fin llegamos al coche. Reto superado con enorme satisfacción.
21 diciembre 2009
Juan Antonio Huisa en Barbados
Sevilla, 15 de diciembre de 2009
No empezó nada bien la entrada a Barbados, ya que en la aduana le preguntan a Huisa que donde se alojara durante su estancia en el país y al contestar que en cualquier hotel, lo meten en un lugar donde encierran a los indocumentados, los que llevan sustancias u objetos prohibidos, etc..
Huisa intenta explicarles el motivo de su viaje, les comunica que esta recorriendo varios países del entorno, que los cónsules están al tanto de todo pero así y todo obligan a Huisa a reservar un hotel desde el mismo aeropuerto y a comprar el billete de vuelta allí mismo. En definitiva una burocracia exagerada y no acorde al nivel de desarrollo del país.
Tras ese accidentado paso la estancia durante los próximos días se desarrollo sin incidentes e incluso con más facilidades que en el resto de países caribeños.
Huisa: “El Monte Hillaby tan sólo tiene
Este país es verdaderamente diferente al resto que he visitado en la zona caribeña, es el más turístico y con diferencia el que mejores infraestructuras tiene, asunto que inevitablemente va asociado a la conservación del medio natural, por lo que la vegetación autóctona no existe.
Dejo el coche y me adentro en lo único que queda de vegetación densa del país, puesto que los campos de golf, hoteles y demás lujos han arrasado con el medio.
Y sin más complicaciones hago cumbre en el punto más alto del país y además existe un vértice geodésico que así lo atestigua. De vez en cuando se agradece una cumbre sin demasiadas trabas puesto que en la mayor parte de los casos es muy difícil.
Barbados es otro pequeño país perteneciente al Caribe Oriental, siendo el país más oriental de todas las Antillas. El este es bañado por el Océano Atlántico, por consiguiente más ajetreado, frío y accidentado; y el oeste por el Mar Caribe lo que le proporciona tranquilas y calidas aguas turquesas y blancas playas de arena fina. Este paradisíaco país, desconocido para el turismo español, es un remanso de tranquilidad y belleza alejado de otros destinos turísticos más masificados.
Desde Barbados pongo rumbo a Dominica, otro país del arco caribeño oriental, pero este si verdaderamente salvaje y verde.
Juan A. Huisa en San Cristobal y Nieves
Huisa tiene problemas con un policía por reclamar un mal servicio, y casi se lo llevan detenido.
Tras su paso por Antigua y Barbuda, Huisa se dirige a San Cristóbal y Nieves (St. Kitts & Nevis), otro pequeño país isleño perteneciente al Caribe Oriental formado por las dos islas homónimas. La cumbre más alta es el monte Liamuiga de
Una vez llegado al aeropuerto internacional de San Cristóbal el alpinista se dirige a la capital del país, Basseterre, para buscar alojamiento y comenzar las gestiones para la aproximación y ascensión al monte. Hay que tener en cuenta que estos países no tienen ninguna tradición montañera, que la información que lleva Huisa desde España en muchos casos es nula y que las infraestructuras en muchas ocasiones como carreteras, caminos, vehículos etc… son inexistentes.
El monte Liamuiga es un volcán y se divisa desde toda la isla y desde las islas cercanas; además su vegetación selvática hacen muy complicado el ascenso por lo que hay que contratar un guía local que te muestre el camino, de lo contrario las probabilidades de perdida son casi totales.
Huisa: “En el país existen muy pocas empresas que oferten la ascensión a esta montaña puesto que el riesgo es real, así que tras indagar bastante localice un guía local que me acompañaría hasta la cumbre (top, summit, hight point). Recorrimos en jeep media isla y nos adentramos algo hacia el volcán. Comenzamos la subida en una plantación de caña de azúcar y a los pocos minutos nos adentramos en una enmarañada selva que no permitía ni siquiera que atravesarán los rayos del sol.
Durante dos horas el ascenso fue cómodo y el sendero aunque estrecho y desdibujado por la vegetación permitía progresar pero a partir de ahí el sendero torna más pendiente y cerrado. Debido al calor tropical y a pesar de ascender en sombra rompo a sudar de manera exagerada lo que hace que la deshidratación se acentué más y por tanto se endurezca la subida. Tras media jornada de intenso trabajo, oigo decir al guía que la cumbre esta cerca; mi respiración se acelera, las ganas de hacer cumbre y disfrutar de unas vistas al alcance de muy pocos me empujan hacia arriba con más ímpetu e incluso los múltiples arañazos y golpes que llevo ya ni los noto.
Llego al borde del cráter y me quedo sobrecogido con la imagen que veo, la belleza de este lugar junto con lo inhóspito y salvaje del terreno te transportan a otro tiempo más primitivo.
Veo la cumbre desde este punto pero me doy cuenta que bordear este cráter y ascender la cumbre vertical que aprecio me llevará varias horas, pero el guía me dice que estoy en la cumbre, que es totalmente imposible llegar allí arriba, que no existe camino alguno y que la vegetación es impenetrable, que todos llegan allí arriba, disfrutan de las vistas y a para abajo.
Me quedo aturdido por esta respuesta porque abajo en la ciudad había aclarado cual era mi objetivo e incluso les mostré mis apariciones en prensa local de allí donde explicaba el reto de Cumbres del Mundo. Por unos minutos me quedo pensativo, miro a mi alrededor y me doy cuenta de que verdaderamente es casi inexpugnable, la luz comienza a retirarse y el material que llevo es insuficiente para acometer esta difícil y técnica subida. Así que con un sabor agridulce aderezado por unas vistas idílicas y por la decepción de no haber llegado a la cumbre decidí bajar.
Cuando llego a la ciudad me dirijo con el guía a la empresa para hablar con el dueño para intentar buscar otra alternativa y para quejarme de no haber recibido el servicio contratado. El dueño me atiende de manera indiferente y chulesca así que le digo que no le pago y quedamos en llamar a la policía para que mediara. Llega el policía, escucha la versión del dueño y sin mirarme aún me dice que pague. Le digo que primero escuche mi versión y se quita los grilletes y gritando los suelta con un fuerte porrazo en el mostrador diciéndome que pague o a prisión, así que asombrado por esta reacción no me queda otra que pagar y retirarme antes de que la situación fuera a más. En estos países y en base a mi experiencia puedes tensar un poco la cuerda pero cuando se tensa demasiado más vale soltarla y salir de allí.
En los días sucesivos intente buscar otras opciones para subir pero me di cuenta que las informaciones no eran muy veraces y muchas de ellas eran falsas, así que decidí dejar pendiente este país y no perder más tiempo por lo que puse rumbo a Barbados”.
03 diciembre 2009
Juan Antonio Huisa en Antigua y Barbuda
Sevilla, 01 de diciembre de 2009
Desde Sevilla hasta Londres, donde tiene que pasar una noche y cambiar de aeropuerto para salir directamente hasta Antigua. Tras 8 h. de vuelo Juan A. Huisa llega a Antigua, un pequeñísimo país perteneciente a las islas de Barlovento del Caribe Oriental compuesto por tres islas: Antigua, Barbuda y Redonda. Ya en Antigua se dirige a la capital del país, St Johns donde se aloja en un humilde hotel, que tiene más mosquitos que huéspedes. La primera anécdota ocurre en la misma recepción del hotel, ya que la chica lo reconoce y le dice que ha salido en el único periódico del país, donde anunciaba el macroproyecto y la visita a este país.
Durante los próximos días Huisa realiza las gestiones necesarias para averiguar donde esta la montaña y como acceder a ella. Debe coger un autobús que lo llevará hasta la estación de West Old Road en el suroeste del país.
Huisa: “Antes de llegar a esta población le digo al chofer que me deje en el camino del Boggy Peak pero no me queda del todo claro pues me dicen que el pico se llama Obama, y es que seguramente en homenaje al Presidente de los EEUU han cambiado el nombre a su cumbre, ya que en todos estos países de población negra es considerado como un héroe, la gran esperanza.
Aún sabiendo que la cumbre de este país esta cerrada y cercada pues es propiedad de la empresa Cable & Wireless que tiene instaladas antenas, decido acometer el ascenso prácticamente a nivel del mar, y cuando llegue a este recinto hablare con algún responsable y le explicaré el proyecto, como he tenido que hacer en otras ocasiones.
El camino de tierra pronto adquiere una buena inclinación, esta claro que por allí sólo pueden transitar buenos 4x4. En ocasiones me salgo del camino y compruebo que la espesa vegetación casi imposibilita cualquier desvío. El calor es sofocante, típico de un país tropical, y la pronunciada subida me hacen pronto romper a sudar. En 2 horas voy totalmente chorreando, me exprimo la camiseta y puedo hacer un charco.
Tras varias horas llego a la parte superior y me topo con la realidad, una enorme valla con alambre de espinos, y carteles de prohibido el paso es mi recibimiento y lo peor es que no hay nadie con quien pueda hablar. Tras comer algo decido rodear el perímetro haber que encuentro y en la parte más alta observo que estoy casi en la cumbre, sólo dentro del recinto se ve una roca de unos
Estoy casi en la cumbre pero no en ella, y mi proyecto se basa en coronar el pico más alto, así que doy otra vuelta y observo una abertura en la valla y sin más dilación entro, y saco unas fotos en la cumbre del Boggy Peak de
Lo he conseguido pero no sin heridas de guerra, una extraña planta parecida a las ortigas me deja señales por todas las piernas y brazos y con un picor enorme, pero ya da igual la cumbre está hecha. A medio camino de bajada escucho un coche y me tiro fuera del camino como si fuera un guerrillero, falsa alarma.
Ya abajo me dirijo a la capital y comienzo la gestiones para mi próximo destino San Cristóbal y Nieves.Antigua y Barbuda es un país que presume de tener más de 365 playas y aunque no es cierto el número, si muchas y paradisíacas. Grandes cruceros llegan al puerto donde cientos de turistas bajan hacer sus compras pero a pesar de ese turismo es un país con pocas infraestructuras, malas carreteras y poco que ver, aunque playas les sobran.
16 septiembre 2009
Juan Antonio Huisa recibido por Fuensanta Coves
Sevilla, 15-09-09
Tanto el Parlamento de Andalucía como la Subdelegación del Gobierno en Sevilla han ofrecido su apoyo institucional al Proyecto Cumbres del Mundo.


01 agosto 2009
Juan Antonio Huisa en República Dominicana
Sevilla,27 de julio de 2009
En un solo día ya me encontraba en la entrada del Parque Nacional José Armando Bermúdez, donde se encuentra el techo del país, el Pico Duarte. Hice las gestiones necesarias para la ascensión, contrate un guía, las mulas que llevarían el equipaje hasta la zona de descanso y a la mañana siguiente ponía rumbo a la montaña.La ascensión son
Ya llevo varias horas de subida y he ascendido un desnivel de
Mi guía junto con los de los franceses prepararan una buena cena y me voy a descansar con el estomago lleno. Antes de que amanezca me pongo en marcha con mi guía, faltan
Al día siguiente puse rumbo a la capital donde me esperaba el Sr. Embajador de España en Republica Dominicana Diego Bermejo, con quien compartí un agradable momento y me felicito por mi éxito conseguido.
Tras algo más de un mes de viaje pongo rumbo para España después de haber conseguido sumar cuatro de los cinco objetivos previstos en esta etapa de las Grandes Antillas, y así dar un paso importante en la consecución de
Juan Antonio Huisa en Haití
EL ALPINISTA Y AVENTURERO HUISA NO CONSIGUE HACER CUMBRE EN EL MORNE LA SELLE, TECHO DE HAITÍ DE 2.674 M. A PESAR DEL IMPORTANTE DESPLIEGUE DE SEGURIDAD QUE SE MONTO, HUISA NO PUDO LLEGAR A LA MONTAÑA DEBIDO A LA COMPLEJIDAD DE ESTE PAÍS.
Sevilla, 18 de julio de 2009Juan A. Huisa sabía que Haití es un país peligroso y que es el más pobre del todo el continente, pero no se imagino que las dificultades de este país pudieran dar al traste con su expedición.
El Embajador de Jamaica Jesús Silva llamo personalmente a la Embajada de España en Haití y les pidió que ayudaran a Juan A. en todo lo posible y que le facilitaran seguridad. El Embajador de Haití se encontraba de vacaciones en España pero el Sr. Cónsul Juan Pedro Pérez rápidamente se puso en contacto con él, y a la llegada al aeropuerto había esperándole un coche oficial de la Embajada que si más dilación le llevo al hotel donde le habían hecho la reserva.
Por la noche el cónsul le invito a cenar y le puso al día de la complejidad del país y del peligro real que podía correr. Al día siguiente desde la embajada se hicieron las gestiones necesarias para intentar llegar a la montaña, pero todo eran dudas y muy poca información.
Huisa:
“El Policía Nacional Florentino Pulido, con más de 25 años de experiencia en varios países del mundo, en misiones de la ONU, en la unidad antidroga en Colombia y de con un dilatado curriculum accedió a ayudarme ya que llevaba 4 años destinado en Haití y en las pasadas elecciones había sido responsable de toda la zona montañosa. Otro dato importante es que en Haití se habla francés y principalmente en las zonas rurales criol, y yo no tenía idea de ambos.
El Teniente de la Guardia Civil Miguel Ángel Martín y amigo de Pulido, experto en seguridad y responsable de una misión especial en Haití también se incorporo a nuestro equipo.
Llegamos a Jacmel, al sur del país y última población asfaltada. Allí no paramos de hacer averiguaciones sobre la montaña, consultando la escasísima bibliografía e información física que existe de este país. Nos reunimos con el Delegado del Gobierno de aquel departamento (Comunidad Autónoma), con policías locales y con guías que decían saber donde se encontraba la montaña. Y cuando lo teníamos casi todo preparado para partir, constatamos con los mapas que los guías estaban equivocados, y pensaban que La Selle era el pico Cavallo de 2.200 m.
Vuelta a empezar. El Delegado nos pide disculpas y contacta con un señor que vive en aquella zona del país y dice conoce bien la montaña y el entorno. Sin perder ni un momento salimos de madrugada, el Teniente Miguel Ángel pone a nuestra disposición un 4x4 que sin el sería imposible llegar. Además de los tres nos acompaña un policía local que será mi escolta durante la ascensión y por el camino recogemos a dos guías más con sus respectivos machetes. Parecemos el equipo A, pero está claro que aquí hay que tomar todas estas medidas. Con muchas dificultades llegamos al inicio de un camino donde el 4x4 no puede seguir y comienzo la ascensión con el escolta y dos guías locales, el Teniente y el policía se quedan en el coche. A medida que subimos nuestros guías contactan con otra persona que vive en la zona y un pastor que vive allí también se nos une; en definitiva voy subiendo con 4 guías locales y un escolta.
A medida que voy subiendo comienzo a tener mis dudas, a lo lejos veo un macizo que parece muy alto pero todos me aseguran que es este el más alto. Llego arriba pero en la zona parece haber otros cerros más altos e insisto en subirlos todos a pesar que alguno empezaba a poner mala cara, e incluso subo un pico que estaba a media hora pero que me pareció más alto y verdaderamente fue así. Todas estas historias me hacen dudar aun más y cuando regreso al coche tenemos una fuerte discusión entre todos. La gente local me asegura de que ese es el Morne La Selle, el techo del país. Convencí a Miguel y a Florentino de que ese no era el más alto y aunque ya empezaba a caer la noche seguimos avanzando en 4x4 hasta el macizo que se veía a lo lejos, hasta que llegamos a una pequeña aldea a las faldas de la montaña. Allí pude comprobar gracias al pastor de la aldea (cura) que esa si era La Selle, los datos que me aportaron eran los correctos y la altura de la zona también. Por fin habíamos dado con la montaña pero sin posibilidades de subir, regresamos cuando antes a Jacmel y después a Puerto Príncipe. A pesar de llevar este magnífico despliegue de seguridad y guías, nos engañaron, quizás sin saber en el fondo lo que hacían pero dieron al traste con la expedición.”
14 julio 2009
Juan Antonio Huisa en Jamaica
Sevilla, 13 de julio de 2009
Tras salir de Bahamas Juan A. Huisa se tuvo que dirigir en avión a la ciudad de Montego Bay, en vez de a la capital de Jamaica que es Kingston, pues los vuelos hasta allí estaban completos. Este hecho complicaba la situación ya que Montego Bay esta en el otro extremo del país y por tanto tendría que atravesarlo por carretera.
La llegada al país ha sido para Huisa algo desalentadora, todo el que se acercaba era para engañar o sacar dinero, hasta que por fin pudo llegar al centro de la ciudad con la intención de buscar algún sitio para dormir.
Huisa:
“La situación me recordó mucho a mi primer viaje a África, me rodeaban personas de color por todos lados, además hablando en un ingles muy especial y difícil de entender, pero cuando llegue al centro de la ciudad fue aún peor. Empezaba a anochecer y yo era el único blanco entre miles de personas, estaba claro que en esta parte de la ciudad no abundaba el turismo, y además allí no había nada para dormir. Empezaba a preocuparme y casualmente me puse medio hablar con dos señoras que muy amablemente me atendieron y llamaron a una amiga que hablaba español y entre todos me ayudaron a salir de aquella situación; resultaron ser testigos de Jehová y muy sutilmente me invitaron a leer sus escritos y casi me invitan a un acto religioso. En este caso la religión me sirvió para salir del apuro aunque casi me meto en otro.
Al día siguiente llegue a Kinsgston atravesando todo el país; un viaje precioso donde pude observar playas paradisíacas y montañas muy salvajes y de una vegetación casi impenetrable.
Rápidamente me dirigí a la Embajada de España, donde me esperaba el Sr. Embajador Jesús Silva y gracias a él pude gestionar todos los trámites necesarios para ascender el pico. Es la embajada más pequeña que he conocido, pero he de reconocer públicamente que es hasta ahora la que mejor se ha portado conmigo, me dieron un teléfono para estar comunicados, mandaron un comunicado de prensa y fui entrevistado por varios medios, me facilitaron contactos y todo lo que necesite.
A pesar de ser unas montañas muy salvajes y conocidas por cultivarse allí uno de los cafés mejores del mundo y más caro (café Blue Mountain) pensé que la subida al pico sería muy larga y trabajosa. Pero todo lo contrario, la montaña está bien comunicada a través de pistas sin asfaltar y el 4x4 me llevo bastante arriba donde comienza la ascensión al pico.
La primera parte es la más agotadora y pendiente, en una zona que es conocida como la Escalera de Jacob. Durante varias horas ascendí por un sendero bien marcado siempre rodeado de una espesa vegetación y unas vistas impresionantes hasta llegar a un campamento que utiliza la gente que asciende de noche para ver amanecer en la cumbre. Yo como iba filmando y haciendo fotos tuve que subir por la mañana y con mucho calor. A partir de aquí el sendero se vuelve más estrecho pero la subida es muy progresiva. La subida está bien planificada y el sendero hace muchos zigzags por lo que la subida es cómoda.
Tras varias horas hacia cumbre en el Blue Mountain Peak de 2.256 m., pero la bruma que había no me dejo disfrutar totalmente de las vistas. Con esta ascensión ya van tres cumbres conseguidas de las Grandes Antillas (Cuba, Bahamas, Jamaica, Haití y República Dominicana).
Jamaica es un país de paisajes muy diversos, donde la música reggae, y la marihuana son señas de identidad. La capital del país, Kingston, a pesar de ser la ciudad más grande y poblada no tiene nada que ofrecer al turista, realmente si no se tienen en cuenta los grandes resorts que hay en la playas, donde los turistas se atrincheran, existe poco turismo por el país.
Desde Jamaica pongo rumbo a Haití, un país realmente peligroso y difícil.”
07 julio 2009
Juan Antonio Huisa en Bahamas
El nivel de vida de este país es inasumible para mi, a pesar de que me alojo en el hotel más cutre de la capital estoy pagando 90 dólares. Al día siguiente me pongo rápidamente averiguar la forma que tengo de llegar a la isla de Cat, que es donde se encuentra el pico más alto. No es fácil, la opción por mar es nula y lo único que puedo hacer es coger un vuelo que me lleve hasta allí. Las maniobras que me encuentro en el aeropuerto me mosquean un poco, y al entrar en el avión me doy cuenta porque era, voy yo solo con el piloto en una avioneta de 18 plazas.
Desde el aire veo la isla; muy alargada y estrecha, con mucha vegetación y prácticamente deshabitada. A mi llegada una señora se me ofrece a llevarme en su coche (es taxista y además la única opción que tengo). Tras 20 km llegamos al pie del cerro donde empieza un sendero que conduce hasta la cumbre. La vegetación me rodea y las vistas que voy contemplando a lo largo de mi subida son fascinantes, en la cumbre se divisa una pequeña ermita que le da al entorno un aspecto misterioso y bucólico. La pequeña ermita es bellísima y durante unos minutos disfruto de unas vistas y una paz como pocas veces he experimentado.
Tras las fotos de rigor bajo hasta el coche y le digo a la señora que me lleve algún lugar para dormir, y termino en un precioso hotelito al borde de una playa virgen de arenas blancas y de aguas turquesas, aunque los mosquitos se cebaron conmigo una vez más.
Vuelta a Nassau y lo más rápido que puedo arreglo la salida para Jamaica.
30 junio 2009
Juan Antonio Huisa en Cuba
Sevilla, 29 de junio de 2009
Tras un largo vuelo Juan A. Huisa llegaba a La Habana, capital de Cuba. Al día siguiente comenzó las gestiones, no fáciles, para partir hacia la montaña que se encuentra en el sur del país, en Sierra Maestra. Pero antes se reunió con el Sr. Embajador, el Sr. Manuel Cacho, quien le expreso la admiración que sentía por la magnitud de tal proyecto.
Los pocos aviones que volaban desde La Habana hasta la ciudad de Bayamo, al sur del país iban completos, así que Huisa se vio obligado a coger un autobús que tardo 12 horas, casi las mismas desde Madrid a la Habana.
Una vez en Bayamo y con muchas complicaciones averiguo como llegar hasta la comunidad de Santo Domingo donde esta la entrada al Parque Nacional del Turquino. Ya en la entrada le dijeron que era obligatorio contratar un guía y que la subida le llevaría dos días.
Huisa:
“ Llegar hasta este lugar ha sido muy pesado, teniendo en cuenta las pocas infraestructuras y muchas necesidades que tiene Cuba debido al régimen político que tienen, verdaderamente hay que verlo para creerlo.
Ya en la entrada del parque sigo viendo el control tan exhaustivo que se hace de todo y me obligan a llevar un guía que en este caso no hace falta porque el camino esta bien marcado y uno no se puede perder. Me quedo a dormir en Santo Domingo para salir muy temprano al día siguiente, y esa misma noche cae una tormenta descomunal con una carga eléctrica como la que no he visto en mis 34 años.
Amanece despejado y parto hacia el refugio de Joaquín donde pasaré la noche; el camino hasta allí son 8 Km. pero se hacen pesados y las vistas del mar son impresionantes dentro de un entorno muy verde y de densa vegetación. El guía me comenta que allí mismo hace 50 años se gesto la revolución que llevo acabo Fidel Castro y el Che.
Llego al refugio e “intento” descansar, pues la multitud de mosquitos y moscas (tábanos) que hay es para salir corriendo y cuando entro en la cabaña donde tengo que dormir, me doy cuenta que hay mas bichos dentro que fuera: arañas, luciérnagas, mosquitos y hasta algún ratón, etc.., así que decido dormir vestido y con las botas puestas.
Al día siguiente una subida muy pronunciada hasta la cumbre del pico Joaquín, luego bajada, vuelta a subir para coronar los picos Regino y Suecia, luego otra enorme bajada para finalmente subir a Loma Redonda y por fin hice cumbre en el Turquino. El camino va por toda la cresta lo que te obliga a subir y bajar muchas veces. En la cumbre hice las fotos oportunas y comencé la bajada rápidamente pues la jornada iba a ser muy larga.
Llegue al refugio algo cansado, y tras un breve descanso continué la bajada. Los kilómetros cada vez parecían mas largos y tras una buena bajada le continuaba otra subida y así hasta llegar abajo.
Esta montaña es traicionera, puesto que cuando uno comienza a subir piensa son 13 km y unos 1100 m. de desnivel pero no es cierto en absoluto. Normalmente en casi todas las montanas asciendes para llegar hasta arriba y después casi todo es bajada, pero aquí subes mucho y bajas mucho, y todo eso durante muchos kilómetros, así que finalmente el desnivel acumulado es muy superior y esta característica coge por sorpresa a muchos y a otros muchos les juega una mala pasada.
El regreso hasta La Habana lo hice lo más rápidamente posible y tras una semana en Cuba pongo rumbo a Bahamas.”
29 marzo 2009
Juan Antonio Huisa en México
Sin problemas físicos en esta ocasión y con una planificación de ascensión diferente, Huisa tras 15 h. de jornada agotadora hollaba el punto más alto de México.
Sevilla, 28 de marzo de 2009
Huisa:
“La primera noche dormí relativamente bien en el refugio y al día siguiente salí hacia campo Nido 3 que se encuentra a una cota de 4.850 m. Son pocos días para tener una óptima aclimatación y sabía que a esa altura no iba a poder dormir y por consiguiente no estaría descansado para atacar a cumbre.
Pero la ventaja era llevar ya dos días por encima de los 4.000 m y además reducir el desnivel hasta la cumbre, que ahora sería de 900 m. Otro factor negativo es el peso que tengo que transportar hasta el campo de altura, 25 kg. en total que me hacen tener que emplearme duro.
Por supuesto no pude dormir casi nada y a las tres de la madrugara salgo para cumbre y tras 3 horas de subida muy pronunciada llego amaneciendo al glaciar. Este glaciar de kilometro y medio ascendente con inclinación de 45°-50° es la parte más dura de la montaña.
Se hace interminable, el viento sopla fuerte y tengo que asegurar bien cada paso que doy en el hielo pues una caída no sería nada divertido. La subida me va agotando y la cumbre parece no llegar nunca. Por fin llego al cráter pero todavía me quedan unos metros para llegar al punto más alto. Y por fin hago cumbre tras 8 horas de subida y en esta ocasión tengo la fortuna de poder permanecer 40 minutos en la cumbre deleitándome con el paisaje.
Pero esto todavía no ha terminado me encuentro cansado y tengo que descender 1.500 m. de desnivel, lo que me deja agotado totalmente. Llego al refugio cargado y extenuado tras 15 horas de agotadora actividad, pero tengo la enorme satisfacción de haber coronado el techo de México y de haber ondeado la bandera de Sevilla y Andalucía en la cumbre”.
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