09 abril 2015

Relato de una tragedia en Marruecos

El relato de los acontecimientos ocurridos en el cañón del rió Wandrass, en Marruecos, supera con creces todo lo imaginado.
Suponíamos la falta de pericia y de equipamiento pero lo relatado por el superviviente nos sitúa en un escenario aterrador donde el abandono de un herido bajo una cascada de agua helada es de una crueldad sin limites y nunca visto en un supuesto equipo de rescate formado por servidores públicos. No podemos suponer algo así en un país civilizado. Pero ha ocurrido en Marruecos del que nos separan apenas una decena de kilómetros en el espacio pero, según lo observado,  un siglo en el tiempo.


Juan Bolívar, el único superviviente del accidente ocurrido en Marruecos, ha relatado esta tarde su experiencia en las montañas del Atlas y el rescate, que considera “no fue normal”. Emocionado, el joven ha detallado lo ocurrido. “Los vi hablando a los dos [Gustavo Virués y José Antonio Martínez], miré para abajo un momento y al volver a mirar los vi cayendo… era como una película. No piensas que está pasando de verdad”. 



En una rueda de prensa que ha comenzado con un minuto de silencio por las víctimas, Bolívar ha contado cómo estuvo atendiendo desde el domingo 29 a José Antonio, tras comprobar ese mismo día que Gustavo había fallecido por la caída. “Cogí toda la ropa de abrigo que puede y se la eché encima (…)”. Durante cinco días lo cuidó, le dio de comer, hablaban.
Gustavo Virués, apasionado de la aventura que soñaba con el viaje al Atlas
Cuando llegaron por fin a rescatarlos, le lanzaron una cuerda a Juan Bolívar y una camilla. “Yo vi que nadie bajaba para ayudarme y me negué meterlo en la camilla, no soy médico”. Entonces bajó un gendarme y lo puso. “Aguanta cinco minutos, que estamos vivos y nos vamos a casa”, recuerda que le dijo a José Antonio antes de que comenzaran a tirar de él.
Asegura que no entendía qué pasaba, la camilla no subía y fue en uno de los tirones cuando calló a la cascada, donde permaneció una noche entera. “Lo escuchaba ahogarse”.
En una comparecencia muy emotiva donde se han dado detalles del rescate, Bolívar ha contado lo que él veía, ya que estaba en la parte baja. Eso sí, tiene claros sus sentimientos “rabia e impotencia” puesto que “llevaba cinco días aguantando como un jabato gracias a su fortaleza, era un grande, y por cinco minutos que me separo, me lo matan”.

"Me pregunto cómo pudieron llegar a un lugar tan peligroso", dice Mohamed Ahardul, el lugareño de la aldea de Tassaout, que fue el primer marroquí en llegar a la parte alta del barranco y ver a los tres españoles accidentados.
"Había una enorme cantidad de nieve y hacía mucho frío; es un lugar sumamente difícil; yo iba caminando e iba diciéndome 'Vaya lugar tan complicado", relata por teléfono desde Tassaout.
Cuenta que el viernes 3 de abril por la tarde un grupo de españoles llegaron a su aldea en busca de ayuda: "Nos comunicábamos por señas", ellos decían "Wandrass , wandrass", por el nombre del cañón donde habían caído sus amigos.
Mohamed Ahardul, su hermano y un vecino se pusieron en marcha junto a los españoles para llegar, tras cuatro horas de marcha, hasta la parte alta del barranco. Iban caminando entre la nieve y se les echó la noche encima.
Ahardul ya no tiene mucho más que contar. A partir de ese momento tomaron el protagonismo los gendarmes y los agentes de la Protección Civil.
Los expedicionarios que han acompañado al superviviente han detallado cómo era la expedición. “Lo de José Antonio ha sido un asesinato por negligencia del Gobierno marroquí para dar imagen al mundo de que están preparados para ese respeto y el Gobierno español por creérselo y no poner los medios”, ha asegurado José Morillas, compañero de los espeleólogos fallecidos. Además, según han detallado en rueda de prensa, los miembros de la expedición abrirán acciones legales, han contactado con el gabinete del juez Garzón que se ha ofrecido a llevar el caso.

Juan Bolívar acusa a la Gendarmería marroquí de "asesinato"

Bolívar ha hecho un relato pormenorizado de lo que sucedió a la expedición tras dar las gracias a todos los que se han interesado por cómo se encuentra tras lo ocurrido, que se produjo el domingo 29 de marzo.  
Según ha explicado, seis montañeros partieron a las seis de la mañana rumbo al Cañón del Wandrass acompañados por un guía local. Una vez en la entrada del cañón, el grupo se separó, y Gustavo Virués, José Antonio Martínez y Juan Bolívar se despidieron de sus compañeros, a los que estaba previsto que volverían a ver a los tres días.
Transcurridas 12 horas caminando, los tres pararon para comer y para revisar el dossier que tenían sobre el paraje, según el cual a unos 500 metros encontrarían una pequeña cascada que no podrían sortear, por lo que tendrían que hacer una pequeña subida.
Efectivamente, según ha explicado, al llegar a la cascada se encontraron la primera rampa,por lo que habría que subir por una pared. Así las cosas, Gustavo Virués comenzó el ascenso, mientras que José Antonio Martínez le daba cuerda. Mientras tanto, Bolívar se quedó recogiendo el material para que estuviera preparado para el ascenso.
Como quiera que José Antonio dejó de tener contacto visual con Virués, decidió subir en su dirección. En un momento dado, sin que Bolívar se percatara de que ocurrió, tanto Virués como Martínez cayeron y ya todo sucedió "como si fuera una película".
Tras superar el "shock", Bolívar ha indicado que fue a ver a Martínez, porque era el que estaba más cercano. Vio que sangraba por la cabeza y que estaba convulsionando, pero estaba "consciente". Subió "como pudo" a comprobar cómo estaba Virués, que se había quedado colgando de una de las cuerdas, y vio que no reaccionaba, y lo dio por muerto.
Por ello, volvió a descender adonde se encontraba su otro compañero, al que ayudó a quitarse el arnés y lo desenganchó de la cuerda. Construyó "una especie de iglú" en la nieve para protegerle del frío y le puso su ropa y la de su otro compañero, que ya estaba fallecido. Él buscó un refugio sin nieve y pasó la noche allí, pensando "en lo peor", por lo que escribió mensajes de despedida a sus allegados.
A la mañana siguiente recibió "con esperanza" que José Antonio seguía con vida, y así transcurrieron seis días, en los que le dio de comer y conversación. En un momento dado, aparecieron dos personas, que después se identificaron como de la Gendarmería marroquí,que le lanzaron una cuerda para que atara a la camilla a José Antonio.
Bolívar, sin embargo, se negó, y uno de los efectivos de la Gendarmería descendió finalmente. Bolívar le dijo entonces a su compañero que esperara "cinco minutos más" que se iban ya "a casa". Pero la camilla no subió, y el gendarme le dijo a Bolívar que no se preocupara, que había dejado a su compañero con la cabeza fuera del agua. "Yo no lo veía lógico, no sabía por qué la camilla no subía. Hubo otro tirón de cuerda, y quedó debajo de la catarata", ha indicado.
Llegó la noche y José Antonio "seguía en el agua", y Bolívar no podía hacer nada, mientras escuchaba a su compañero: "Me ahogo, me ahogo". Lo dio entonces "por perdido", y la Gendarmería desapareció de allí, y a las dos horas aproximadamente llegaron los efectivos de Protección Civil de Marruecos, pero su compañero, el que se había mantenido vivo esos días, al que había alimentado y cuidado, ya había muerto.
Protección Civil le dijo entonces que la forma más rápida de salir de allí era "por un camino de cabras", y tuvo que caminar por él cuatro horas hasta llegar a un poblado, donde ya sí lo atendieron y lo llevaron en camilla.
Bolívar ha explicado que ahora siente "rabia" e "impotencia". "No podía hacer nada, ver cómo alguien se supone que viene a salvarte y hace esa chapuza te da mucha rabia", ha mantenido el único superviviente, que ha criticado que intentaran tirar "a pulso" de la camilla donde se encontraba su compañero, sin ningún tipo de otra ayuda, cuando eran "ochenta kilos" de peso muerto durante 300 metros.
Según ha indicado, "hubiera dado igual" que lo hubieran rescatado antes aunque de la misma forma: "José Antonio hubiera muerto igual", ha considerado Bolívar, que ha lamentado que llevara varios días hablando con su amigo de que volverían a España a ver a sus familias y le perdiera de vista "cinco minutos" y por ello falleciera.



Recopilado de EFE, Europa Press  y elpais.com

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Federación Andaluza de Espeleología
www.espeleo.com
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1 comentario:

  1. Hay muchos culpables de todo esto. Pero el mayor de todos es la diplomacia española que no ha sido capaz de imponerse para exigir la cocolaboración de los españoles con los marroquíes. Esos son culpables de inutilidad pero con seguridad les obligaron a hacerlo Sus susuperiores. Se me revolvieron las tripas al ver al ministro recibir al superviviente en vez de coger un avión y plantarse en Rabat a hablar con su homónimo desde el principio para desbloquear la situación.

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