09 enero 2011

El Museo de la Evolución Humana de Burgos y la espeleología en la Sierra de Atapuerca





José A. Berrocal Pérez

La apertura reciente (13 de julio de 2010) del singular Museo de la Evolución Humana de Burgos es sin duda un hito cultural no solo para Burgos y Castilla-León sino para toda España. No descubriré nada nuevo diciendo que es además un recurso económico-turístico de primera magnitud que para sí quisieran muchas ciudades turísticas españolas.

El presupuesto para la construcción y puesta en marcha de esta infraestructura ha sido de unos 60 millones, solo el edificio del Museo y su acondicionamiento. El conjunto en el que se ubica esta formado por tres edificios independientes, pero de unificado diseño. El Centro de Investigación de la Evolución Humana, el propio Museo y un gran Auditorio-Palacio de Congresos cuyo monto total de las obras asciende a más de 220 millones de euros.

Los edificios, de nueva planta, están situados en el centro de Burgos sobre un remodelado espacio urbano, de antiguos conventos y cuarteles, peatonalizado y que se ha denominado Avenida Sierra de Atapuerca en la margen este del río Arlanzón. Desde su terraza se ve, a corta distancia, la Catedral y la estatua ecuestre del Cid Campeador. El edificio del museo se trata de un cubo diáfano, sin columnas, de gran luminosidad natural en su interior que de sus 15.000 metros cuadrados dedica más de la mitad a exposición permanente y otro tanto para exposiciones temporales y usos sociales.




Los contenidos museísticos están divididos en cuatro áreas: la planta -1 contiene información sobre los Yacimientos de la Sierra de Atapuerca, incluida una reproducción del corte estratigráfico de la Gran Dolina, y la evolución humana. La planta 0 contiene espacios expositivos sobre la evolución en términos biológicos; desde Darwin a Ramón y Cajal. Pero el espacio más emblemático y peculiar del museo es una instalación circular con las 10 magnificas replicas de nuestros antepasados y de un realismo único. Es sin lugar a dudas un lugar para reflexionar sobre nuestro más inmediato pasado mirándonos en el espejo del tiempo.

La planta 1 contiene información de la evolución en términos culturales y de humanización. Las primeras herramientas, la adquisición del fuego, el arte parietal,… preocupaciones estéticas y universo simbólico que caracteriza a la cultura humana.

Por ultimo la planta 2 se nos muestran los ecosistemas que mas han favorecido la evolución humana; la selva tropical en la que se originaron los homínidos, la sabana que nos facilito la caza y con ello la carne que nos permitió el aumento de cerebro y con ello la inteligencia y por fin la taiga como ecosistema conquistado y prueba de la adaptación humana a toda la superficie de la Tierra.

Para poder poner en marcha ese proyecto se ha partido del patrimonio exhumado en los yacimientos Arqueológicos de la Sierra de Atapuerca y de los conocimientos derivados de su exhaustivo estudio. Unos estudios solo posibles gracias al apadrinamiento del equipo de investigación por el Patronato que agrupa a instituciones públicas y privadas de toda la Comunidad de Castilla y León. La singularidad de este museo es que en el se exponen los materiales originales encontrados en Atapuerca y no sus replicas como seria de suponer. Es una valor añadido el poder contemplar estas autenticas joyas de nuestra prehistoria. Se trata también del primer museo del mundo dedicado íntegramente a la evolución humana.




En el yacimiento de la Sierra de Atapuerca, ya conocido desde antiguo, se localizaron, el año 1994, los primeros restos fósiles humanos y de industria lítica que demuestran la presencia de homínidos en Europa durante el Pleistoceno inferior. El paleomagnetismo certifico que este descubrimiento tiene una antigüedad superior a los 780.000 años. Con la evidencia de este descubrimiento se propuso una nueva especie del genero Homo que se bautizo como “antecesor”, del latín explorador, que precede a los demás. Un grupo que con toda seguridad era anterior a los Neandertales y al H. sapiens.

Más tarde vinieron otros descubrimientos, como la pelvis o el hacha de mano llamada “Excalibur” y que tantos réditos mediáticos han proporcionado a este grupo de investigadores.
Actualmente los proyectos de excavación e investigación continúan más asentados que nunca gracias a estas nuevas infraestructuras y a los patronatos creados para aportar financiación a las mismas.

Hoy por hoy, los yacimientos de la Sierra de Atapuerca, son los que más restos humanos han aportado en mundo. El que tiene más publicaciones científicas en revistas de prestigio internacional. Este cúmulo de publicaciones y descubrimientos han propiciado la llegada de numerosos premios, incluso el Príncipe de Asturias, el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad, en el año 2000, y de todo ello los espeleólogos han permanecido en un discreto segundo plano. ¿Cómo?

En palabras del propio Arzuaga “aquí se van a jubilar nuestros nietos investigando”. Pero aun así la opinión de Eudald Carbonell es que se necesita seguir trabajando en los yacimientos de Santander, Asturias y País Vasco para conformar una región prehistórica en el norte de España que muestre toda la riqueza que tenemos es este ámbito.

Aquí volvemos de nuevo a lo que los espeleólogos han aportado con sus descubrimientos, las cuevas exploradas y puestas en conocimiento de la ciencia arqueológica.

Los espeleólogos fueron decisivos porque todo este largo recorrido no se podría haber llevado a cabo sin el primer y definitivo paso que supuso la exploración de las cuevas existentes en la Sierra de Atapuerca por parte del Grupo Espeleológico Edelweiss. El grupo nacido al amparo de la Diputación Provincial de Burgos y con una trayectoria llena de brillantes trabajos.

Pero estamos ignorados. Por desgracia no todos los grupos de espeleología de España tienen esta infraestructura y este prestigio social e institucional. La mayoría de grupos se autofinancian las exploraciones y a duras penas consiguen mínimas subvenciones para sus proyectos. Luchan con la incomprensión administrativa a la hora de explorar en espacios naturales y las federaciones en las que se agrupan apenas tienen dinero para el simple funcionamiento burocrático. Nos hace falta que las autoridades se fijen más en este colectivo proporcionando medios para la exploración y la difusión de sus resultados.

Hemos visto muchos descubrimientos que han dado lugar a explotaciones posteriores de tipo comercial, de programas de TV, a tesis doctorales, a descubrimientos científicos notables y en los que la parte espeleológica apenas se menciona con un mínimo agradecimiento y poco más y en ningún caso reciben compensación económica para sus trabajos. Es curioso que un espeleólogo condecorado por un rey fuese francés. Me refiero a Casteret cuando recibió el reconocimiento de manos del Rey Alfonso XIII por su descubrimiento de las fuentes del río Garona.

Somos muchos los creemos que la exploración espeleológica es similar a la investigación básica que se realiza en laboratorios y universidades. En la geografía y ciencias de la tierra lo primero es la exploración y catalogación de los espacios. Eso es lo que hacen precisamente los espeleólogos: explorar las cuevas, topografiarlas y darlas a conocer a los demás colectivos científicos que después continúan su trabajo a partir de este imprescindible punto en que lo han dejado los exploradores. Bueno sería que se siguiera contando con ellos en estos ulteriores trabajos.


La espeleología como ciencia, que reivindicamos colectivamente desde hace más de 150 años, necesita ser tenida en cuenta más allá de las meras migajas de subvención que recibimos vía Consejo Superior de Deportes y vía Consejerías de Deportes de las distintas Comunidades Autónomas. Necesitamos un Instituto Nacional de la Espeleología al amparo de una normativa y presupuestos propios que faciliten el trabajo de los grupos desde sus ámbitos respectivos pero con la certeza de que disponen de un respaldo como pueden tener otras actividades científicas similares. Solo desde esta posición la espeleología científica estaría en condiciones de abordar proyectos multidisciplinares que la ciencia actual reclama para alcanzar logros considerables. La espeleología es junto con la oceanografía una de las disciplinas científicas en base a un medio específico como es por un lado el subsuelo y por otro los fondos marinos. No estaría de más que se empezara a tratar a nuestra ciencia como ya tratan a los oceanógrafos.

Y los detractores no hagáis el chiste fácil del latero que viendo el vuelo de un avión exclamo: ¡lo que hacemos los mecánicos¡

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NOTAS:
Pueden ver mucho más sobre la espeleología y la ciencia en el artículo:
Aguirre Enríquez, Emiliano: “Grupos espeleológicos españoles en el quehacer científico” En Actas del I Congreso Andaluz de Espeleología. Ronda, 2000; pág. 13-20. Ed. Federación Andaluza de Espeleología.

La espeleología como ciencia en el libro:
Gèze, Bernard. “La espeleología científica” Ed. Martínez Roca. Barcelona. 1968, (traducción de Antonio Ribera. ) pags. 121 colección Microcosmo.

Y más sobre el museo y los yacimientos:
Arzuaga, J.L.; Bermúdez de Castro, J.M.; Carbonell, E. y Fernández, J.J. “Los yacimientos de la Sierra de Atapuerca”. Ed. F.P.H.C.L. Burgos, 2000.

Díaz, J.C. “Museo de la Evolución Humana”. Ed. Fundación Siglo de las Artes de Castilla y León. Burgos.2010.

Y en la Web, bajo la llamada: “Museo de la Evolución Humana de Burgos”, en Google, encontraras varios cientos de entradas incluida la página oficial del MEH con una visita virtual.

Sobre la historia del Grupo Edelweiss pongo este otro enlace.

Y las institucionales de la Federación Española y la nuestra de la Federación Andaluza de Espeleología contienen numerosa y variada información sobre los trabajos de los grupos de espeleología.
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Álbum de fotos, pinchando sobe la imagen:


MEH-Burgos