Mi lista de blogs

Mostrando entradas con la etiqueta Paleontología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paleontología. Mostrar todas las entradas

20 diciembre 2013

Cuatro especies, que se aparearon entre sí, vivieron en Europa

 Ciencia

Los humanos éramos cuatro especies que se aparearon entre sí


El genoma neandertal más completo hasta ahora revela que hubo cohabitación entre este grupo, los sapiens modernos y los denisovanos, además de una cuarta población que pudo ser Homo erectus


Cuanto más se sabe sobre la cronología evolutiva del linaje humano, más se aparta la realidad del clásico dibujo que muestra una fila india de homínidos caminando mientras se yerguen y pierden el vello hasta llegar a un sapiens lampiño. En el Pleistoceno tardío, Eurasia estaba habitada por al menos cuatro especies humanas diferentes: sapiens, neandertales, un grupo poco conocido llamado denisovanos y una cuarta población aún por determinar. Las excavaciones y los análisis de ADN están revelando que estas cuatro especies no solo habitaron en los mismos lugares, sino que incluso llegaron a tener descendencia común, mezclando sus genes y embrollando la comprensión que tenemos de nuestros orígenes. Esta semana la revista Nature publica un estudio que detalla el genoma neandertal más completo hasta la fecha, complicando aún más el culebrón de las relaciones entre nuestros ancestros y sus parientes.


El nuevo estudio se ha elaborado a partir de una falange de neandertal hallada en 2010 y que corresponde al cuarto o quinto dedo del pie de una mujer adulta que vivió hace al menos 50.000 años en la cueva de Denisova, situada en las montañas de Altai al sur de Siberia (Rusia). Esta gruta ha demostrado ser un filón para los paleoantropólogos, ya que los restos descubiertos allí indican que fue una vivienda muy popular, habitada en diferentes momentos por sapiens, neandertales y un tercer grupo hallado por primera vez en 2008 y que recibió su nombre de la cueva. El pasado año, científicos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania), con su director Svante Pääbo a la cabeza, secuenciaron el genoma de los denisovanos a partir del hueso de un dedo de una mujer joven que vivió en la cueva hace unos 40.000 años.
Pääbo, que en 2010 dirigió también el proyecto del primer genoma neandertal, ha liderado ahora un equipo internacional de científicos en el análisis del ADN del nuevo hueso para obtener una secuencia en alta resolución de los genes de esta especie. Los resultados revelan que la propietaria de aquel dedo del pie era fruto de una unión consanguínea. “Hicimos simulaciones de varios escenarios de endogamia y descubrimos que los padres de este individuo neandertal eran medio hermanos de una misma madre, o dobles primos carnales, o tío y sobrina, tía y sobrino, abuelo y nieta, o abuela y nieto”, detalla el coautor del estudio Montgomery Slatkin, de la Universidad de California en Berkeley (EE. UU.). Según los investigadores, esta endogamia parece haber sido algo frecuente en los neandertales y denisovanos, tal vez debido al pequeño tamaño de sus poblaciones.
Los científicos han comparado la secuencia con la de los denisovanos, con otro ADN neandertal procedente de la región del Cáucaso y con los genomas de 25 humanos modernos, descubriendo una serie de huellas genéticas que revelan un cierto entrecruzamiento de estas especies a lo largo del tiempo. La secuencia demuestra que los neandertales estaban estrechamente emparentados con los denisovanos, con quienes compartieron un ancestro común hace unos 450.000 años. Este, a su vez, se separó del linaje de los humanos modernos entre 550.000 y 765.000 años atrás.


Fruto de los probables cruces entre las distintas especies fue el legado genético de los neandertales y denisovanos en distintas poblaciones de los sapiens modernos. Según los autores del estudio, entre un 1,5 y un 2,1% del genoma de los humanos no africanos actuales es de origen neandertal. Por otra parte, análisis previos han mostrado que los denisovanos dejaron su huella hasta en el 6% de los genes de aborígenes australianos, papuanos y melanesios. El nuevo estudio descubre además que el 0,2% del genoma de los chinos de la etnia Han, de los nativos americanos y de otras poblaciones asiáticas se debe a la herencia denisovana. A su vez, los denisovanos recibieron un 0,5% de su ADN de los neandertales, incluyendo genes importantes relacionados con la inmunidad y la función del esperma. “El estudio realmente muestra que la historia de humanos y homínidos durante este período fue muy complicada”, concluye Slatkin. “Hubo un montón de entrecruzamientos que ya conocemos y probablemente otros que aún no hemos descubierto”.
Entre estos últimos se encuentra la contribución de entre el 2,7 y el 5,8% que el genoma de los denisovanos recibió por parte de otro grupo de humanos arcaicos. Este linaje, cuya identidad aún es un misterio, se separó del resto hace más de un millón de años. “Esta antigua población de homínidos vivió antes de la separación de neandertales, denisovanos y humanos modernos”, dice la primera autora del estudio, Kay Prüfer, del Instituto Max Planck. Respecto a la posible identificación de este grupo, Prüfer sugiere una interesante hipótesis: “Es posible que este homínido desconocido fuera lo que conocemos por el registro fósil como Homo erectus. Se requieren más estudios para apoyar o descartar esta posibilidad”, agrega. En el estudio, los investigadores escriben que “este grupo comenzó a dispersarse desde África hace 1,8 millones de años, pero las poblaciones de Homo erectus asiáticas y africanas pudieron separarse hace solo un millón de años”. Es más: su descendencia pudo pervivir hasta hace poco más de 12.000 años en el disputado Homo floresiensis de la isla de Flores (Indonesia).
Los autores subrayan que aún no se conoce durante cuánto tiempo estas cuatro especies humanas llegaron a coexistir, ya que la posible franja temporal de entrecruzamientos abarca desde hace 12.000 años hasta hace 126.000. Hay pruebas de que neandertales y sapiens convivieron en Eurasia durante al menos 30.000 años. “No sabemos si el entrecruzamiento se produjo solo una vez por la mezcla de un grupo de neandertales con los humanos modernos, y no volvió a ocurrir, o si ambos grupos vivieron uno junto al otro y se entrecruzaron durante un período prolongado”, dice Slatkin. En un comentario adjunto al estudio en Nature, los genetistas Ewan Birney y Jonathan Pritchard, que no participaron en la investigación, escriben: “Parece que, en el Pleistoceno tardío, Eurasia era un lugar interesante para ser un hominino, con individuos de al menos cuatro grupos separados viviendo, conociéndose y ocasionalmente manteniendo relaciones sexuales”.
Desde el enfoque contrario, el estudio ha ahondado además en lo que nos hace únicos a los sapiens. Los investigadores han detectado al menos 87 genes de los humanos actuales que son significativamente diferentes de sus versiones en neandertales y denisovanos. En este pequeño conjunto de genes, aventuran los autores, podría residir aquello que nos distingue de otros parientes que sucumbieron a la extinción. “No hay un gen al que podamos señalar y decir que es el responsable del lenguaje o de alguna otra característica única de los humanos modernos”, aclara Slatkin. “Pero de esta lista de genes podemos aprender algo sobre los cambios que tuvieron lugar en el linaje humano, aunque probablemente esos cambios serán muy sutiles”. Por su parte, Pääbo apunta: “Esta lista de cambios simples en la secuencia de ADN que distinguen a todos los humanos de hoy de nuestros parientes extintos más próximos es comparativamente pequeña”. “Es un catálogo de rasgos genéticos que diferencia a los humanos modernos de todo el resto de organismos, vivos o extintos. Creo que en ella se esconden algunas de las cosas que posibilitaron la enorme expansión de las poblaciones humanas, así como de su cultura y tecnología, en los últimos 100.000 años”, concluye Pääbo.


Diario ABC.es


==========================
Federación Andaluza de Espeleología
www.espeleo.com
==========================

31 enero 2013

Atapuerca corrige un gran olvido.

Trino Torres y Grupo Edelweiss serán los Premios Evolución 2013

La Fundación Atapuerca trasladó la propuesta que reconoce la primera excavación del 76




MARTA CASADO / Burgos
Corría el año 1976. Una tienda de campaña cedida por los militares, una olla a presión en marcha que sorprendía a los lugareños que caminaban por la rinchera y un exiguo presupuesto eran los miembros con los que Trino Torres y 17 compañeros empezaron la primera  excavación en Atapuerca. Entre los acompañantes  iembros del Grupo Espeleológico  Edelweiss. Son los orígenes científicos de lo que hoy son las sucesivas campañas de excavación en la sierra. La Fundación Atapuerca quiere reconocer la labor de los pioneros con la propuesta de los Premios Evolución 2013. El relativo a Valores Humanos se propone al Grupo Espeleológico Edelweiss. El reconocimiento a los valores científicos se ofrece a Trinidad (Trino) Torres. Los dos aceptarán el reconocimiento, tal y como han avanzado.
Torres fue el responsable científico de aquellos primeros trabajos que extrajeron la primera mandíbula de la Sima de los Huesos y otra docena de fósiles humanos que llevó a su director de tesis, Emiliano Aguirre. «Aceptaré la propuesta del premio porque es la Fundación Atapuerca, estoy contento por el reconocimiento» asegura el catedrático de Paleontología de la Universidad Politécnica de Madrid. Desde el año 76 no ha vuelto a pisar los yacimientos  burgaleses «me imagino que habrán cambiado tanto». Una cuestión que sorprende y que el arregla diciendo que «nunca me volvieron a invitar a ir y yo no he estado en el proyecto científico, no había razón». Volverá a visitar la Trinchera donde será uno de los grandes protagonistas en la tradicional entrega de los premios de la Fundación Atapuerca que cada año se celebra en los propios yacimientos al inicio de la campaña. El agasajado sólo espera conocer la fecha para cuadrarla en las prácticas y actividades de campo que desarrolla con su grupo de alumnos. Su relación con Atapuerca ha seguido pero en el laboratorio  donde «hemos trabajado con algunos materiales pero no los de fechas recientes». Es responsable del Laboratorio de Datación por Núclidos Cosmogénicos, uno de los pocos existentes en el país y reconoce tener una magnífica relación con Eudald Carbonell, «compartimos infancia científica», recuerda. 
Desde los años 60, el Grupo Espeleológico Edelweiss ha trabajado en la protección del yacimiento, localizaron los primeros restos de herramientas líticas en Galería y han sido compañeros fieles de cada uno de los científicos que se han dado cita por la Sierra así como han denunciado los expolios cometidos cuando ninguna valla ni guarda protegía lo que hoy es Patrimonio de la Humanidad. «Estamos encantados con la propuesta porque Atapuerca para el grupo siempre ha sido un lugar al que hemos dedicado mucho esfuerzo y creo que es un reconocimiento de la Fundación Atapuerca a la historia del grupo que ha colaborado con todos los científicos que han pasado por allí desde los 60», reconocía su presidente, Miguel Ángel Martín Merino.  A este grupo aficionado a la espeleología científica se le debe al reconstrución topográfica de las galerías que esconde la sierra de Atapuerca. Ellos llevaron a Trino Torres hasta la Sima de los Huesos, lo que cambiaría la historia del trabajo en la Sierra. «Nos hace especial ilusión recibir el premio junto con Trino con quien hemos mantenido relación. Será bonito compartir ese día y nos hace ilusión que se reconozca aquella campaña».




================================
Federación Andaluza de Espeleología 
www.espeleo.com
 ================================

29 mayo 2012

Hienas y osos en las Sierras Subbéticas



El grupo G40 ha hallado restos óseos de animales con 35.000 años de antigüedad.




GRUPO ESPELEOLOGICO G40 28/05/2012 
 
Hace treinta mil años, grandes carnívoros como hienas manchadas y osos pardos de grandes dimensiones compartían espacio con linces ibéricos, cabras montesas y ciervos en las Sierras Subbéticas.
En 2007, varios integrantes del grupo espeleológico G40 de Priego, a lo largo de un operativo desarrollado para encontrar un nuevo acceso a la Sima de Cholones, realizó un hallazgo sorprendente, ya que tras desostruir la boca de una sima cegada milenios atrás, se producía el hallazgo de un yacimiento paleontológico (Sima Abraham) conformado por una acumulación de huesos principalmente de cabras monteses, ciervos y osos, así como algunos otros restos de equinos, hienas y linces.
En 2008 se realizó una actuación preventiva autorizada por la Consejería de Cultura y dirigida por Rafael María Martínez, investigador del Area de Prehistoria de la UCO. En ella la colaboración entre las técnicas arqueológicas aplicadas a la paleontología y la espeleología se hizo una vez más indispensable para el desarrollo de los trabajos, realizando varios espeleólogos del G40 y arqueólogos parte de la intervención suspendidos en una pared vertical de algo más de diez metros de altura.
Con posterioridad, un equipo conformado por las universidades de Córdoba, Huelva, Sevilla y Zaragoza, el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social, junto al grupo espeleológico G40 de Priego, presentó a finales de octubre del pasado año en Salou (Tarragona) en el marco del congreso internacional Interacciones entre Homínidos y Carnívoros , un estudio relativo a los restos óseos encontrados durante los trabajos, los cuales han sido fechados en torno a 35.000 años, edad que se ha confirmado con posterioridad a partir de análisis de radiocarbono y uranio-torio.
Dicha cronología, que en diversas dataciones se extiende entre los 39 y los 29 mil años antes del presente, coincide en el tiempo con la llegada de los primeros humanos modernos a la Península Ibérica, poblada hasta entonces por el hombre de Neandertal y con quien coexistieron al menos diez mil años.
De hecho, uno de los huesos localizados perteneciente al antebrazo de un gran oso, presenta una serie de marcas características de un instrumento de piedra de filo cortante, lo cual probaría el aprovechamiento de cartílagos y tendones para la fabricación de útiles.


 Fuente: diariocordoba.com

====================================
Federación Andaluza de Espeleología
www.espeleo.com
====================================

16 mayo 2012

Un mochuelo en la Cueva del Pas de Valgornera



En mayo de 2010, hace ahora dos años, se realizó una expedición científica en la Cova des Pas de Vallgornera de Llucmajor –el sistema kárstico de mayor longitud de Baleares– para excavar un yacimiento paleontológico situado en uno de los lugares más remotos e inaccesibles de la cavidad, conocido como la 'Galería del Tragus'. Durante la campaña paleontológica se obtuvo una buena representación fósil de la fauna que pobló Mallorca hacia comienzos del Pleistoceno, hace unos dos millones y medio de años.
Debido a las especiales características del lugar, el acceso al depósito de restos fósiles no fue fácil y el equipo de investigadores, dirigido por el Dr Pere Bover, del IMEDEA, contó con la colaboración de un nutrido grupo de espeleólogos de la Federació Balear d’Espeleologia. «Estuvimos tres días instalados en la cueva», recuerda Josep Antoni Alcover, investigador del Departamento de Biodiversidad y Conservación del IMEDEA (UIB-CSIC), «esta cavidad es un intrincado laberinto de galerías y sin la colaboración de los exploradores de la cueva no hubiésemos podido llegar a hacer nada, buena parte del mérito es de ellos».

Para la paleontología, las cuevas tienen un valor extraordinario, y la des Pas de Vallgornera representa una auténtica cámara del tesoro. Debido a su aislamiento, este refugio ha mantenido intacto su material, conservando archivos fósiles excepcionales. «Se descubrió a finales de los años 60 durante una excavación llevada a cabo para construir el pozo negro de un hotel», comenta Alcover, «en principio, se consideró la posibilidad de explotarla turísticamente, pero pronto se vio que, aunque preciosa, era de difícil acceso y prácticamente quedó abandonada. El pozo negro nunca funcionó como tal sino que constituye actualmente su única vía de entrada. Se trata es un espacio realmente extraordinario, totalmente cerrado, al que solo se puede acceder a través de esta abertura artificial».
«Durante este tiempo se habían realizado diferentes incursiones, continúa el investigador, y se conocían, relativamente bien, unos seis kilómetros de recorrido, pero hace unos siete años un grupo de espeleólogos halló un agujero que permitía el acceso a una nueva parte de la cueva, que fue donde se encontró este yacimiento. Nos comunicaron el hallazgo y solicitamos los permisos correspondientes, tanto del Patrimonio del Consell Insular de Mallorca como en la Conselleria de Medi Ambient, para poder sacar y estudiar el material».

Pero el depósito está situado en una de las galerías más remotas de la Vallgornera y para poder llegar hasta él tuvieron que descender primero a la cueva, después nadar una hora y, finalmente, caminar unas tres horas.«El yacimiento está en una ancha galería cuyo piso está ligeramente inclinado y que en el pasado estuvo transitada por un río subterráneo que arrastró restos de animales», explica Alcover, «exhumamos los fósiles de una especie arcaica de Myotragus y también de la fauna acompañante, entre la que se encontraban dos pequeños mamíferos, un reptil, un anfibio y aproximadamente una docena de aves».
Dos años después del hallazgo, los investigadores Carmen Guerra, Pere Bover y Josep Antoni Alcover acaban de publicar en la revista Journal of Ornithology la descripción de una nueva especie de mochuelo fósil, desconocida hasta ahora, a la que han bautizado con el nombre de Athene vallgornerensis, cuyos restos proceden de la excavación realizada en esta cueva.
Se trata de una rapaz nocturna perteneciente a la familia Strigidae que habitó Mallorca hace más de dos millones de años.
«Solo encontramos dos huesos de este ave», informa Alcover, «pero tuvimos la suerte de que uno de ellos estuviera completo y en muy buen estado y, también, de que se tratara de un tarsometatarso –hueso de la pata–, que es un muy característico y por lo tanto idóneo para emplearse en los análisis taxonómicos por su elevado poder diagnóstico. El otro es una falange terminal del pie, más complicado de identificar porque, generalmente, las de la mayoría de aves de presa presentan muy pocas características diferenciales».
El revelador hueso ha permitido a los investigadores diferenciar el mochuelo de la Cova des Pas de Vallgornera del resto de las especies del género Athene existentes en la actualidad y también de las especies fósiles. «En las colecciones de comparación del IMEDEA tenemos representación de casi todas las aves de presa nocturnas del paleártico, por lo que el trabajo nos resultó relativamente fácil, comenta Guerra».
La hipótesis es que se trata de una especie que podría ser el ancestro continental de los mochuelos actuales que en épocas pasadas colonizó diferentes islas mediterráneas, evolucionando de dos formas distintas. En unas, evolucionó adaptándose a un estilo de vida más terrestre, originando especies de patas largas que se dedicaban a cazar pequeños mamíferos. En otras sucedió todo lo contrario, sus patas se acortaron y se volvieron más robustas, reflejando probablemente adaptaciones a un estilo de vida menos terrestre. Las Athene de patas largas se encuentran en Creta y Sicilia y las descendientes de la Athene continental de patas robustas y más cortas en Córcega y Mallorca. Aunque no está comprobado, los investigadores creen que la especie de Córcega y la de Mallorca pueden proceder del mismo ancestro y su principal diferencia reside en el tamaño corporal –la de Córcega es mucho más grande–.
Athene vallgorneresis es la segunda especie de ave estrigiforme –rapaz nocturna– fósil descrita en Mallorca. La primera fue Tyto balearica, una lechuza fósil descubierta en 1980. Mientras no aparezcan evidencias que demuestren lo contrario, debe ser considerada como la primera especie de ave de presa nocturna endémica de Mallorca. Los dos huesos obtenidos en la Cova des Pas de Vallgornera aportan información sobre la fauna de hace más de dos millones de años y son un paso más en el conocimiento de la evolución de las aves en condiciones de insularidad.
Pertenecientes al Departamento de Biodiversidad y Conservación, IMEDEA, este grupo es el único del Instituto que se dedica a la paleontología y la arqueología. Sus líneas de investigación se centran en el estudio de la fauna de vertebrados fósiles de Baleares y de otras islas como la Macaronesia (Canarias, Azores o Madeira) antes y después de la llegada del hombre. Entre sus aportaciones destacan los estudios sobre el Myotragus, el hallazgo de la serpiente fósil del género Vipera –la de mayor tamaño conocido hasta la fecha en Europa–, procedente del yacimiento del Caló den Rafelino (Manacor) o el estudio de la cueva del Pouàs (Ibiza), uno de los depósitos paleoornitológicos más ricos que se conocen en todo el área mediterránea, así como el establecimiento de la cronología de la llegada de los humanos en Baleares y el estudio de la cronología de la extinción de especies autóctonas en diferentes islas.



Fuente: elmundo.es


====================================
Federación Andaluza de Espeleología
www.espeleo.com
====================================

Entradas populares