29 octubre 2010

Tres días bajo tierra descubriendo un pedazo de la prehistoria mallorquina

Espeleólogos y paleontólogos relatan las dificultades de la excavación que sacó a la luz un ejemplar intacto de miotragus.




M. CAÑELLAS. PALMA. Casi tres días bajo tierra. En condiciones precarias y con accesos realmente complicados. Guillem Mulet, presidente de la Federación Balear de Espeleología, y Pere Bover, investigador del departamento de Biodiversidad y Conservación del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA) relataron ayer en el Club Diario de Mallorca cómo transcurrió la excavación más complicada que quizás se haya realizado en Mallorca.
El último fin de semana de mayo, un grupo de paleontólogos y espeleólogos se sumergía en las entrañas de la Cueva de Es Pas de Vallgornera, una de las formaciones naturales más importantes de Europa. Pero su valor va más allá de la geología.

Un inestimable tesoro

Los restos hallados en su interior la han convertido en un inestimable tesoro prehistórico lleno de enigmas.
La excavación se estudió al detalle. El preciado legado subterráneo debía mantenerse intacto. Para ello se proyectaron varias rutas y se instaló una pasarela para atravesar el lago de Na Gemma, comentó Mulet.
Este fue uno de sus mayores handicap. Seis horas de viaje por estrechos túneles y formaciones cársticas, una de ellas a nado, pusieron a prueba la expedición. Pero el esfuerzo dio sus frutos.
La cueva, cuya superficie explorada alcanza los 65 kilómetros, guardaba un valioso botín; varios ejemplares intactos de miotragus, una cabra de más de dos millones de años, cuyo estadio evolutivo aún está por determinar. "Su conservación era increíble e impensable", explicó Bover.
En Mallorca hay seis cronoespecies. Su edad viene determinada por las características dentales y el ejemplar hallado estaría a medio camino entre el miotragus anticus y el miotragus kopperi, estimó.

Congelados en el tiempo

El colapso de una parte de la cueva la convirtió en un auténtico museo. El lugar fue bautizado como la galería Tragus, y en ella se fueron depositando, durante millones de años, capas de sedimentos hasta dejar prácticamente congelados en el tiempo todo tipo de seres. Nunca antes se habían hallado en tales condiciones. No sólo yacían miotragus, sino también ratas, murciélagos y aves.
Las características del terreno imposibilitaron el uso de la cuadrícula tradicional de las excavaciones. Así que los paleontólogos optaron por establecer puntos topográficos en el terreno que les permitieran catalogar el terreno y clasificar el material que fue evacuado por los guías a medida que transcurrían las jornadas.
Un equipo de filmación les acompañó en su estancia, dejando así constancia del descubrimiento. Las grabaciones serán objeto de un documental que ahora se está elaborando, explicaron. La organización también consideró oportuno que se sumasen al grupo dos sanitarios para prevenir cualquier situación de emergencia "Ha sido un reto", declaró Bover.
Recuperaron un pedazo de la prehistoria mallorquina, aunque los paleontólogos rehusaron la extracción de algunos de los fósiles ante la fragilidad y la dificultad que suponía su separación de la roca.
Los expertos siguen hoy descifrando sus misterios. Parte del material se destinará a la exposición "por si algún día llega a proyectarse un centro de interpretación de la cueva", declaró Bover. El resto ha sido depositado en cajas y catalogado para un estudio en profundidad.
Los hallazgos permitirán obtener una visión global de aquella época y se utilizarán en las labores de divulgación. Los espeleólogos no descartan nuevas actuaciones. De hecho, la pasarela aún permanece en la cueva.



DIARIO DE MALLORCA


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