21 diciembre 2009

Juan A. Huisa en San Cristobal y Nieves

EL ALPINISTA Y AVENTURERO HUISA SE TOPA EN SAN CRISTOBAL Y NIEVES CON UN PROBLEMA EN PRINCIPIO INFRANQUEBLE Y NO CONSIGUE HACER CUMBRE EN EL MONTE LIAMUIGA, LA CUMBRE MÁS ALTA DEL PAÍS.
Huisa tiene problemas con un policía por reclamar un mal servicio, y casi se lo llevan detenido.
Sevilla, 08 de diciembre de 2009

Tras su paso por Antigua y Barbuda, Huisa se dirige a San Cristóbal y Nieves (St. Kitts & Nevis), otro pequeño país isleño perteneciente al Caribe Oriental formado por las dos islas homónimas. La cumbre más alta es el monte Liamuiga de 1.156 m. y se encuentra en San Cristóbal.

Una vez llegado al aeropuerto internacional de San Cristóbal el alpinista se dirige a la capital del país, Basseterre, para buscar alojamiento y comenzar las gestiones para la aproximación y ascensión al monte. Hay que tener en cuenta que estos países no tienen ninguna tradición montañera, que la información que lleva Huisa desde España en muchos casos es nula y que las infraestructuras en muchas ocasiones como carreteras, caminos, vehículos etc… son inexistentes.

El monte Liamuiga es un volcán y se divisa desde toda la isla y desde las islas cercanas; además su vegetación selvática hacen muy complicado el ascenso por lo que hay que contratar un guía local que te muestre el camino, de lo contrario las probabilidades de perdida son casi totales.

Huisa: “En el país existen muy pocas empresas que oferten la ascensión a esta montaña puesto que el riesgo es real, así que tras indagar bastante localice un guía local que me acompañaría hasta la cumbre (top, summit, hight point). Recorrimos en jeep media isla y nos adentramos algo hacia el volcán. Comenzamos la subida en una plantación de caña de azúcar y a los pocos minutos nos adentramos en una enmarañada selva que no permitía ni siquiera que atravesarán los rayos del sol.

Durante dos horas el ascenso fue cómodo y el sendero aunque estrecho y desdibujado por la vegetación permitía progresar pero a partir de ahí el sendero torna más pendiente y cerrado. Debido al calor tropical y a pesar de ascender en sombra rompo a sudar de manera exagerada lo que hace que la deshidratación se acentué más y por tanto se endurezca la subida. Tras media jornada de intenso trabajo, oigo decir al guía que la cumbre esta cerca; mi respiración se acelera, las ganas de hacer cumbre y disfrutar de unas vistas al alcance de muy pocos me empujan hacia arriba con más ímpetu e incluso los múltiples arañazos y golpes que llevo ya ni los noto.

Llego al borde del cráter y me quedo sobrecogido con la imagen que veo, la belleza de este lugar junto con lo inhóspito y salvaje del terreno te transportan a otro tiempo más primitivo.

Veo la cumbre desde este punto pero me doy cuenta que bordear este cráter y ascender la cumbre vertical que aprecio me llevará varias horas, pero el guía me dice que estoy en la cumbre, que es totalmente imposible llegar allí arriba, que no existe camino alguno y que la vegetación es impenetrable, que todos llegan allí arriba, disfrutan de las vistas y a para abajo.

Me quedo aturdido por esta respuesta porque abajo en la ciudad había aclarado cual era mi objetivo e incluso les mostré mis apariciones en prensa local de allí donde explicaba el reto de Cumbres del Mundo. Por unos minutos me quedo pensativo, miro a mi alrededor y me doy cuenta de que verdaderamente es casi inexpugnable, la luz comienza a retirarse y el material que llevo es insuficiente para acometer esta difícil y técnica subida. Así que con un sabor agridulce aderezado por unas vistas idílicas y por la decepción de no haber llegado a la cumbre decidí bajar.

Cuando llego a la ciudad me dirijo con el guía a la empresa para hablar con el dueño para intentar buscar otra alternativa y para quejarme de no haber recibido el servicio contratado. El dueño me atiende de manera indiferente y chulesca así que le digo que no le pago y quedamos en llamar a la policía para que mediara. Llega el policía, escucha la versión del dueño y sin mirarme aún me dice que pague. Le digo que primero escuche mi versión y se quita los grilletes y gritando los suelta con un fuerte porrazo en el mostrador diciéndome que pague o a prisión, así que asombrado por esta reacción no me queda otra que pagar y retirarme antes de que la situación fuera a más. En estos países y en base a mi experiencia puedes tensar un poco la cuerda pero cuando se tensa demasiado más vale soltarla y salir de allí.

En los días sucesivos intente buscar otras opciones para subir pero me di cuenta que las informaciones no eran muy veraces y muchas de ellas eran falsas, así que decidí dejar pendiente este país y no perder más tiempo por lo que puse rumbo a Barbados”.