07 julio 2009

Juan Antonio Huisa en Bahamas


EL ALPINISTA Y AVENTURERO HUISA TRAS CONSEGUIR LA CUMBRE DE CUBA, DA UN SALTO A BAHAMAS Y SUBE AL PICO MAS ALTO DEL PAIS, EL MONTE ALVERNIA, DE TAN SOLO 63 M., SIENDO ESTE EL MAS BAJO DE TODOS LOS OBJETIVOS AMERICANOS.
Tras una salida de Cuba algo compleja, Huisa llegaba a Nassau, capital de Bahamas. El cambio y el contraste fue total, de estar en un país con muchas necesidades, pocas infraestructuras, y dificultades para todo, pasó a un país donde los máximos lujos están a la orden del día. Multitud de limusinas se apilaban en el exterior del aeropuerto y los precios para todo son desbordantes.Taxis, hotel y comida a precios de oro, yates, cruceros y grandes resorts por doquier, ese es el panorama que Huisa se encuentra a la llegada a Bahamas.

El nivel de vida de este país es inasumible para mi, a pesar de que me alojo en el hotel más cutre de la capital estoy pagando 90 dólares. Al día siguiente me pongo rápidamente averiguar la forma que tengo de llegar a la isla de Cat, que es donde se encuentra el pico más alto. No es fácil, la opción por mar es nula y lo único que puedo hacer es coger un vuelo que me lleve hasta allí. Las maniobras que me encuentro en el aeropuerto me mosquean un poco, y al entrar en el avión me doy cuenta porque era, voy yo solo con el piloto en una avioneta de 18 plazas.
Desde el aire veo la isla; muy alargada y estrecha, con mucha vegetación y prácticamente deshabitada. A mi llegada una señora se me ofrece a llevarme en su coche (es taxista y además la única opción que tengo). Tras 20 km llegamos al pie del cerro donde empieza un sendero que conduce hasta la cumbre. La vegetación me rodea y las vistas que voy contemplando a lo largo de mi subida son fascinantes, en la cumbre se divisa una pequeña ermita que le da al entorno un aspecto misterioso y bucólico. La pequeña ermita es bellísima y durante unos minutos disfruto de unas vistas y una paz como pocas veces he experimentado.
Tras las fotos de rigor bajo hasta el coche y le digo a la señora que me lleve algún lugar para dormir, y termino en un precioso hotelito al borde de una playa virgen de arenas blancas y de aguas turquesas, aunque los mosquitos se cebaron conmigo una vez más.
Vuelta a Nassau y lo más rápido que puedo arreglo la salida para Jamaica.