29 marzo 2009

Juan Antonio Huisa en México

EL ALPINISTA Y AVENTURERO JUAN A. HUISA CORONA EL VOLCÁN PICO DE ORIZABA DE 5.700 M., TECHO DE MÉXICO.
Sin problemas físicos en esta ocasión y con una planificación de ascensión diferente, Huisa tras 15 h. de jornada agotadora hollaba el punto más alto de México.

Sevilla, 28 de marzo de 2009
Hace 4 días salía Huisa con destino a Tlachichuca, población que se encuentra a 2.600 m. y es puerta de entrada para subir al Orizaba. Pero en esta ocasión no se quedo a dormir allí sino que salió directamente para el Refugio Piedra Grande que se encuentra a 4.260 m.


Huisa en esta ocasión quería dormir dos noches por encima de los 4.000 m., y montar un campo a 4.850 m. para así tener más opciones de cumbre.

Huisa:
“La primera noche dormí relativamente bien en el refugio y al día siguiente salí hacia campo Nido 3 que se encuentra a una cota de 4.850 m. Son pocos días para tener una óptima aclimatación y sabía que a esa altura no iba a poder dormir y por consiguiente no estaría descansado para atacar a cumbre.

Pero la ventaja era llevar ya dos días por encima de los 4.000 m y además reducir el desnivel hasta la cumbre, que ahora sería de 900 m. Otro factor negativo es el peso que tengo que transportar hasta el campo de altura, 25 kg. en total que me hacen tener que emplearme duro.


Por supuesto no pude dormir casi nada y a las tres de la madrugara salgo para cumbre y tras 3 horas de subida muy pronunciada llego amaneciendo al glaciar. Este glaciar de kilometro y medio ascendente con inclinación de 45°-50° es la parte más dura de la montaña.
Se hace interminable, el viento sopla fuerte y tengo que asegurar bien cada paso que doy en el hielo pues una caída no sería nada divertido. La subida me va agotando y la cumbre parece no llegar nunca. Por fin llego al cráter pero todavía me quedan unos metros para llegar al punto más alto. Y por fin hago cumbre tras 8 horas de subida y en esta ocasión tengo la fortuna de poder permanecer 40 minutos en la cumbre deleitándome con el paisaje.

Pero esto todavía no ha terminado me encuentro cansado y tengo que descender 1.500 m. de desnivel, lo que me deja agotado totalmente. Llego al refugio cargado y extenuado tras 15 horas de agotadora actividad, pero tengo la enorme satisfacción de haber coronado el techo de México y de haber ondeado la bandera de Sevilla y Andalucía en la cumbre”.