13 febrero 2009

UN GRUPO DE INVESTIGACIÓN MALAGUEÑO ANALIZA LA CALIDAD DEL AIRE DE LAS CUEVAS DE NERJA


El grupo de Aerobiología de la Universidad de Málaga comenzó en el año 2000 un estudio en los alrededores de las cuevas de Nerja, con el fin de conocer las concentraciones polínicas de esta localidad. Al año siguiente procedieron a realizar medidas en el interior de la cueva, desarrollando de este modo un estudio pionero y único en todo el mundo.

Susana Aguilar

Los mapas aerobiológicos nos informan de las variedades de pólenes existentes en una determinada zona. Un equipo de investigadores de la Universidad de Málaga comenzó en el año 2000 un estudio en los alrededores de las cuevas de Nerja, para así completar el mapa aerobiológico de la provincia. Este lugar tenía especial interés para los científicos, porque la vegetación de la zona circundante está fuertemente degradada. En la actualidad está constituida principalmente por pinos de repoblación. Las partículas recogidas por las unidades de muestreo podían dar datos importantes. "Tras la recogida y procesado de muestras, se observó que la mayor parte de los tipos polínicos de Nerja también está presente en Málaga, aunque tanto sus concentraciones como la época de detección en el aire varian", explica la investigadora Silvia Docampo, miembro del equipo malagueño que ha desarrollado su tesis doctoral sobre este estudio, financiado por la Fundación de las Cuevas de Nerja. "En los alrededores del complejo turístico Cueva de Nerja, existen amplias zonas de reforestación con Pinus halepensis, lo que explica los elevados niveles de polen de pino registrados en la atmósfera. Aunque este tipo polínico presenta una baja capacidad alergógena, las elevadas concentraciones detectadas en Nerja deberían tenerse cuenta como posible causante de sintomatología alérgica entre la población. Otra particularidad a destacar es que, al ser un entorno más rural, existe una mayor presencia de plantas herbáceas, como las ortigas y parietarias, produciéndose unos índices de polen de urticáceas más altos que en Málaga capital", comenta Docampo. Tras los análisis, estos investigadores observaron que uno de los períodos con mayores concentraciones "se situaban en torno al mes de Febrero, ya que el pino florece en esta época. Nuestros gráficos marcan otro pico igualmente importante que coincide con la llegada de la primavera, destacando el polen de gramíneas, encinas y olivos entre los más abundantes, junto con otro gran número de pólenes procedentes de plantas de floración primaveral como plantagos, chenopodios, acederas, etc.", expone esta investigadora malagueña.

(La investigadora en su despacho de la Universidad)



Análisis de esporas


En 2001, los investigadores decidieron analizar la calidad del aire existente en el interior de la cavidad. "Las cuevas tienen unas condiciones muy particulares, como un alto índice de humedad y una temperatura constante que oscila entre los 18-19ºC. Estas circunstancias son óptimas para el desarrollo y crecimiento de hongos. Además, esta cueva constituye una gran atracción turística que recibe más de 500.000 visitantes al año; por eso pensamos que sería muy útil analizar este tipo de cavidades", explica Silvia Docampo.



(Esporas al microscopio)


Según esta investigadora, "a pesar de la ausencia de referencias, el índice medio anual fue de 830.000 esporas de hongos por metro cúbico de aire. Esto nos pareció, a priori, una cantidad elevada en relación con otros ambientes interiores. Además, en verano se registró un fuerte incremento en estas concentraciones". "El análisis esporal fue el más importante porque, aunque existen estudios en cuevas, no hemos encontrado ninguno que sea tan continuo y alargado en el tiempo", analiza la bióloga."La identificación de las esporas al microscopio supone un gran problema, puesto que muchas grupos taxonómicos comparten morfología. Esto hace mucho más difícil su clasificación. A pesar de todo llegamos a describir un total de 72 tipos esporales", comenta la investigadora del grupo de aerobiología.Al no existir estudios en el interior de cuevas, estos investigadores tuvieron que comparar sus datos con los obtenidos en edificios. "Observamos que existían tres periodos de mayor incidencia esporal: durante la primavera, en otoño y en verano. Esto no coincidía con lo hallado en otros estudios. Si bien comparte con otros muestreos, tanto en interiores como en exteriores, los mayores niveles durante la primavera y el otoño, no sucede así con el gran aumento de las concentraciones de esporas en verano, época en principio poco propicia para el desarrollo de los hongos en nuestro entorno de clima estival seco", explica Silvia Docampo.



Influencia en la salud


"En los registros realizados, observamos que existe un tipo esporal que constituye aproximadamente la mitad del índice anual del total de esporas. Estamos hablando del tipo aspergiláceas, que engloba las esporas de los géneros Aspergillus y Penicillium. A finales del mes de Julio o primeros de Agosto, se registraban grandes subidas puntuales de estos especímenes. Se han llegado a captar, en algunos casos, más de 282.000 esporas por metro cúbico de aire como media diaria, lo que suponía cerca de un 80% del índice medio anual de la concentración de aspergiláceas"

Como indica la investigadora, "el registro de este pico tiene una periodicidad anual, que coincide con la celebración del Festival de Música y Danza de las Cueva de Nerja. Tras varios análisis para conocer el origen de estas esporas, descubrimos que los tableros que conforman el escenario proporcionan un lugar idóneo para la aparición y mejor crecimiento de colonias de hongos formadores de estas esporas". Aunque no hay criterios estandarizados que indiquen que una cierta cantidad de esporas puede llegar a ser perjudicial para la salud, "una concentración tan elevada de esporas del tipo aspergiláceas, puede ser potencialmente peligrosa y causar reacciones alérgicas o incluso de algún tipo de aspergilosis, especialmente si la persona que visita la cueva presenta un sistema inmunológico deprimido", comenta Silvia Docampo. Tras varios análisis en diferentes lugares de la cueva -sala del Belén y zona del Cataclismo-, estos investigadores llegaron a la conclusión de que existe una entrada de partículas desde el exterior hacia el interior de la cueva. "Si eliminamos las concentraciones esporales recogidas durante el festival, los niveles de esporas registrados el resto del año se correlacionan con las obtenidas en el exterior de la gruta", explica Silvia Docampo.
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Publicado en http://www.andaluciainvestiga.com/



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