18 enero 2009

Un estudio en la cueva del Pindal revela que Asturias tendrá un clima más frío



13.01.09 -EVA SANROMÁN PIMIANGO

«Hace unos 11.500 años el clima alcanzó temperaturas cálidas típicas del Holoceno». O lo que es lo mismo, el clima de la época actual es el mismo que conocieron los cazadores y recolectores que habitaban las cuevas durante el Cuaternario. Sin embargo, las mismas investigaciones apuntan a que el clima en el Principado podría sufrir un enfriamiento en el futuro. La noticia la ha revelado una estalagmita rota, fuera de la zona abierta a las visitas, de la cueva de El Pindal (Ribadedeva). 'Candela' es el nombre que le ha puesto el grupo de geólogos que desarrolla este novedoso proyecto a esta roca que se formó en el suelo de la caverna al gotear sobre ella, desde una estalactita, agua con carbonato cálcico en disolución.
'Candela', como el resto de estalagmitas, se fue formando capa a capa. Con cada una de ellas se determina -igual que en los árboles las anillas de su tronco- un período de tiempo que cuenta la historia climática y geológica de los moradores del yacimiento y su entorno, al conservar en su seno el agua filtrada.
Estas conclusiones las narra la doctora en Geología Heather Stoll, de la Universidad de Oviedo, dos años después de haber comenzado el proyecto Cavical. Mediante esa iniciativa se pretende conocer la evolución de los cambios climáticos a lo largo de la historia y las variaciones de temperaturas que habrá en el futuro, además del motivo por el que se darán. España no cuenta con los medios adecuados para el desarrollo completo de la investigación con lo que un laboratorio de la Universidad de Minneapolis (Minnesota, Estados Unidos) será la sede para alcanzar los resultados completos de la investigación.
Hasta allí han de trasladarse este grupo de geólogos de la Universidad de Oviedo para determinar «cómo evolucionó de manera natural el clima en Asturias», explica la geóloga. Y es que, tal y como ella describe, «el cambio climático no se da sólo de una forma natural, sino que en él interviene la mano del hombre». Precisamente en ese punto se detendrá también la investigación. «Cuanto mejor conozcamos las posibles variaciones naturales, mejor podremos prevenir el cambio que pueda originar el hombre», explica Stoll.
La doctora redactaba ayer mismo «varios resúmenes» de los hallazgos revelados gracias a 'Candela' para «explicarlos en un congreso que se celebrará en el mes de abril en Viena». Pero la investigación llega más lejos: «El artículo completo que presentaremos es un estudio desde el periodo de transición entre el Glacial, cuando existieron unos casquetes enormes en el Norte de Europa, hasta el clima actual en el que se han retirado a Groenlandia».
Es algo así como «la historia que se narra en la película 'El Día de Mañana'», cuenta Stoll. Un caso éste «un poco exagerado, pero que sigue la misma línea». En la película se plantean la duda de la llegada de una nueva era glacial tras unas investigaciones referidas al calentamiento global del planeta de las que se extrae que se podría desencadenar un repentino y catastrófico cambio climático de la Tierra. En la realidad, explica la geóloga, «hablamos de un sistema de corrientes que llevan aguas cálidas hasta el Norte Atlántico para soltar su calor y que éste caiga al fondo del océano».
Sin embargo, «el calentamiento en Groenlandia empezó a fundir parte del casquete y éste causó la entrada de agua dulce en el océano Atlántico». Ese agua, continúa, «flota encima del océano e impide que estas aguas caigan al fondo». Eso fue, dice, «lo que enfrió las zonas como Asturias o la costa de Galicia».
Si la situación continúa «y el calentamiento es mayor, que lo será, se agravarán las las condiciones secas del Norte de Asturias, incluso podría cambiar el régimen de temperaturas que conocemos y las precipitaciones en el Norte», cuenta. Esto es, «se daría un gran cambio con respecto a las condiciones que conocemos y probablemente habrá un enfriamiento».
El cambio climático existe, está claro, «pero la Tierra se va a recuperar de todo lo que nosotros le hagamos», asegura la doctora. «Puede tardar decenas de miles de años pero seguirá habiendo Tierra».